La Doctrina de La Inmortalidad en la Iglesia Primitiva

CONTENIDO

Introducción
La Inmortalidad Natural
La Inmortalidad Condicional
Las Fuentes Ancianas
Las Fuentes Ancianas Consultadas
  Los Padres Apostólicos
    Clemente de Roma
    Los Escritores de las Odas de Salomón
    Ignacio de Antioquia
    Policarpo de Esmirna
    Papías de Hierápolis
    Los Escritores de la Didaché
    Cuadrato de Atenas
    "Matetes"
    Clemente de Corinto
    Bernabé de Alejandría
    Arístides de Atenas
    Hermas de Roma
  Los Padres Subapostólicos
    Justino de Samaria
    Taciano de Asiria
    Teofilo de Antioquia
    Melitón de Sardes
    Atenágoro de Atenas
    Polícrates de Éfeso
    Irineo de Lyón
  Los Padres Ante Nicea
    Clemente de Alejandría
    Tertuliano de Cartago
    Hipólito de Puerto Romano
    Lo(s) Escritor(es) de las Pseudo-Clementinas
    Minucio Félix de África
    Orígenes de Alejandría
    Comodiano de África
    Cipriano de Cartago
    Novatiano de Roma
    Gregorio Taumaturgo de Neocesarea
    Arnobio de Sica
La Pregunta Contestada
Comentarios de Conclusión
Notas al pie de Página

 

INTRODUCCIÓN

La mayoría de los cristianos evangélicos modernos creen que cada ser humano tiene dentro de él (o ella) un alma naturalmente inmortal que, al estar separada del cuerpo en el momento de la muerte física, continúa existir para siempre, o en el gozo de la presencia de Dios o en el tormento eterno del fuego de infierno — en el caso segundo, en particular, experimentando conscientemente la pena de quemar, pero actualmente nunca completamente quemada.

Está posición está bien afirmada por el evangelista popular, Dr. Billy Graham, en su libro Paz con Dios, capítulo 6, párrafo 25, donde dice, “La Biblia enseña que una persona es un alma inmortal.  El alma es eterna y vivirá para siempre.  En otras palabras, el sí mismo rea l— la parte de una persona que piensa, siente, sueña, aspira, el ego, la personalidad — nunca morirá.  La Biblia enseña que su alma vivirá para siempre en uno de dos lugares — el cielo o el infierno.”

En el mismo capítulo, en párrafo 28, añade, “La Biblia enseña que sea que somos salvados o perdidos, hay una existencia consciente y eterna del alma y la personalidad.”

Esta creencia realmente está escrita en los Credos de muchas denominaciones Evangélicas — por ejemplo, la Convención de Bautistas del Sur, las Asambleas de Dios, la Asociación General de Bautistas Regulares, la Asociación Bautista Americana, la Iglesia Internacional del Evangelio Cuadrado, y la Iglesia Evangélica Libre (para normar unas pocas).  Así se mantiene ser ambos bíblicamente tolerable y esencial doctrinalmente por las iglesias que así la incluyen.

Al otro lado, una minoridad pequeño pero vocal, que refieren a sí mismos como “Condicionalistas”, cree que el alma (para que término quieren decir, la “personalidad completa”) es naturalmente mortal, no inmortal, por consecuencia no puede, y no podrá, vivir para siempre (en cualquiera condición) a menos que la inmortalidad está concedido al individuo por Dios — y que Dios solo concede inmortalidad a los que confían en Jesucristo como su Salvador personal y que le sigan como su Señor.

Esta posición está bien afirmada por Dr. David A. Dean, de Instituto Cristiano Berkshire, en su libro, La Esperanza de la Resurrección, en página 57, donde dice, “Nada en la Biblia enseña que los malos son inmortales.  Tales expresiones como “vivir para siempre,” “existir para siempre,” “ser inmortal,” ni cualquier expresión equivalente, nunca se aplican al carácter del alma, o al destino de los perdidos.  Sólo se aplican al destino del justo.  La muerte es el pago inevitable del pecado.  La vida eterna es el don de Dios sólo a los que creen en Jesucristo.”

En el mismo libro, en la página 58, añade, “La muerte segunda destruye la persona entera completamente y irreversiblemente.  Jesús dijo: “No temáis a los que matan al cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno” (Mt. 10:28). En la muerte segunda hay una destrucción completa y sin terminación de la personalidad total del pecador.  La vida de la persona se toma y la vida eterna se niega.”

Esta doctrina se llama, por los que la aceptan, “Inmortalidad Condicional”, y los que la creen muchas veces se han forzado a formar sus propias iglesias y denominaciones — por ejemplo, La Iglesia Adventista del Séptimo Día, la Conferencia General de America de Cristianos Adventistas, La Iglesia Cristadelfiana, la Iglesia de Dios de la Fe de Abrahán, (y otras) — porque tales personas sienten que no pueden firmar honestamente los Credos lo otras iglesias, tales como las anteriormente mencionadas.

En mi opinión, sin embargo, las creencias de iglesias de hoy día no son criterio válido para juzgar la verdad o falsedad de cualquiera doctrina.  Nosotros ahora estamos casi tan distantes en el corriente del tiempo como estuvo Abrahán cuando Dios le habló en Mesopotamia — y Dios no ha hablado a nadie, por medio de Revelación inspirada, por más de diecinueve siglos!  Sobre la cuestión de la inmortalidad humana, como en cualquier otro tema de interés espiritual, no debemos preguntar “¿Qué enseñan las iglesias modernas?”, sino mejor, “Qué dice la Biblia?” y “¿Cómo interpretaron los cristianos tempranos sus declaraciones?”

Con estos principios en cuenta, luego, el tema de este libro se define como sigue: ¿Qué podemos aprender de las escrituras de los Padres Patrísticas en cuanto a las posiciones mantenidas en su tiempo sobre la tema de inmortalidad humana?  Específicamente, querremos ver sí los Padres Apostólicos, Subapostólicos y Ante-Nicea de los siglos primero, segundo y tercero mantenían una opinión semejante a la vista moderna popular, o una más semejante a la vista Condicionalista.

LA INMORTALIDAD NATURAL

Partidarios del punto de vista a que yo estoy refiriendo como la doctrina de “Inmortalidad Natural”, “Naturalismo”, generalmente mantienen un punto de vista dicotómica o tricotomita del a naturaleza del hombre.1 Me permite que defina estos dos términos.

El dicotomismo es el punto de vista de que un ser humano consiste en dos partes separables, lo “material” y lo “inmaterial”.  En este punto de vista, la “parte material” consiste en todo lo que se puede observar y analizar químicamente: en otras palabras, el “cuerpo”.  La “parte inmaterial” en todo que no se puede así observado y analizado: la “mente”, las “emociones”, la “personalidad”, y el “alma”, o “espíritu” (la mayoría de los dicotomistas emplean los dos términos últimos casi intercambiablemente).

El tricotomismo, al otro lado, es el punto de vista de que un ser humano consiste en tres partes separables, el “cuerpo”, el “alma”, y el “espíritu”.  En este punto de vista, el “cuerpo” consiste en todo que se puede observar y analizar químicamente, y el “alma” y el “espíritu” se distinguen, no solo del “cuerpo”, pero también el uno del otro.  El “alma” generalmente se ve como es “parte” del hombre que es inmaterial, pero también está poseído por animales (la “mente”, las “emociones”, etcétera), mientras el “espíritu” es esa “parte” del hombre es ambos inmaterial y únicamente humana (la “voluntad”, la “personalidad”, la habilidad de hacer elecciones morales, la habilidad de tener una relación con Dios, etcétera).

Dicotomiotas y tricotomitas los dos creen que en la muerte, las “partes” se separan y experimenta destinos diferentes.  Dicotomiotas y tricotomiotas están de acuerdo que la “parte material”, o “cuerpo”, se desintegra e menos que se preserva químicamente o milagrosamente; dicotomiotas creen que la “parte inmaterial” sobrevive, queda consciente y va directamente a su destino eterno, mientras tricotomiotas creen que el “alma” y el “espíritu” se separan, no solo del “cuerpo”, sin también el uno del otro, y pueden experimentar destinos separados y diferentes.

Por los propósitos de este libro, no intentaré distinguir entre dicotomiotas y tricotomiotas, pero combinaré en un grupo todos los que creen que un ser human consiste en partes separables, si tienen en común la idea de que alguna “parte” del hombre sobrevive la muerte del cuerpo y está destinado antes de Creación para continuar a existir para siempre.  Estas personas designaré convenientemente como “Naturalistas”, queriendo decir que mantienen el punto de vista a que estoy refiriendo como la doctrina de “Inmortalidad Natural”, o “Naturalismo”.  (Los términos “Naturalista” y “Naturalismo” como empleado en este contexto, no se deben confundir con Los términos “Naturalista” y “Naturalismo” como empleado en el contexto de personas a  quienes les gusta gozar actividades del aire libre, comida producida orgánicamente, desnudez, etcétera.).

LA INMORTALIDAD CONDICIONAL

Partidarios del punto de vista a que yo refiero como la doctrina de la “Inmortalidad Condicional”, generalmente mantienen una vista monística, o “unitaria” de la naturaleza del hombre.2 Aquí tenemos otro término para definir.

En esta vista, “cuerpo”, “alma”, “espíritu”, etcétera, no son “partes” separables, sino meramente maneras diferentes de describir la misma persona individual.  El “cuerpo” es la persona vista del punto de vista físico, la “mente” es la persona vista de un punto de vista intelectual; la “voluntad” es la persona vista en su capacidad de hacer elecciones morales, etcétera.

Partidarios de esta doctrina ven el término “alma” como equivalente a la “personalidad total”, señalando a la muchas referencias en Las Escrituras donde la expresión “mi alma” se emplea para significar “yo”; “él”, “su alma”, etcétera.  Y, por muchos que mantienen esta idea, el “espíritu” no se ven como un aspecto del ser humana en ninguna manera, sino como la “fuerza viva” que vigoriza a la persona y lo hace a él (o ella) “vivo” (como opuesto a “muerte”).

Debe parecer lógico a Ud., como parece a mí, que cualquiera persona manteniendo tal vista de la naturaleza del hombre no veré a la muerte como cualquier tipo de “separación” del ser humano den “partes” con destinos diferentes.  Esta definición de la naturaleza del hombre exige que todo aspecto de su personalidad total experimente el mismo destino.  Pues que el destino de un aspecto por lo menos — el “cuerpo” — es bien sabido de ser la desintegración (e inexistencia), debe ser evidente que el destino de los otros aspectos sería lo mismo, y que no sería esperanza de la existencia continua de la persona, en ninguna forma, después de su muerte, a menos que Dios intervenga con un milagro.

Eso es, efectivamente, lo que creen la mayoría de Condicionalistas, basada en su entendimiento de la naturaleza de seres humanos.  La idea de “Inmortalidad Condicional” luego se introduce como la solución del problema así creada.  Según esta vista, Dios resucitará personas enteras de un estado de muerte a un estado de inmortalidad, proveído que, en esta vida, la “condición” (fe en Cristo como Señor y Salvador) se ha cumplido.  Los que no han creído en Cristo estarán castigados con la muerte “segundo”, o final: destrucción completo de la persona entera, o “alma”, sin esperanza de otra oportunidad para arrepentimiento y salvación.  Aunque a muchos Condicionalistas no les gusta la palabra “aniquilación”, describe con exactitud lo que creen será el destino último de los que no arrepienten de sus pecados — en esta vida — para recibir la perdón de Dios.

En este libro, convenientemente designaré como “Condicionalistas” los escritores que mantienen la vista a que refiero como la doctrina de “Inmortalidad Condicional”, o “Condicionalismo”.

LAS FUENTES ANCIANAS

Como mencionado en la Introducción (ver pp. 4-5), nuestro recurso primario de datos por el entendimiento de la inmortalidad human que prevaleció en la Iglesia Primitiva será las escrituras de los Padres Apostólicos, Subapostólicos, y Ante-Necea del los siglos primero, segundo y tercera d. C.  Estos se definen como sigue:

1)   Los Padres Apostólicos son los escritores cuyas vidas coincidieron con las de los Apóstoles, y que por eso se puede suponer haber tenido conocimiento de las enseñanzas de los Apóstoles.

2)   Los Padres Subapostólicos son los escritores cuyas vidas coincidieron con las de los Padres Apostólicos, y que por eso se puede suponer haber tenido conocimiento del entendimiento de los Padres Apostólicos de las enseñanzas de los Apóstoles.

3)   Los Padres Ante-Nicea son todos otros escritores cristianos cuya obra fue terminado antes del Concilio de Nicea, que tuvo lugar en 325. d. C.

Pues que el Apóstol Juan murió en 102 d. C., voy a clasificar como Padres Apostólicos nacidos antes de esa fecha.  De este grupo, los que escribieron en el tema de la inmortalidad eran:

Clemente de Roma (d. C. 30-97)

Los Escritores de las Odas de Salomón (aproximadamente d. C. 100)

Ignacio de Antioquia (d. C. 35-107)

Policarpo de Esmirna (d. C. 69-155)

Papias de Hierápolis (d. C. 70-163)

Los Escritores de la Didaché (aproximadamente d. C. 120)

Cuadrado de Atenas (aproximadamente d. C. 126)

Matetes (aproximadamente d. C. 130)

Clemente de Corinto (aproximadamente d. C. 130)

Bernabé de Alejandría (aproximadamente d. C. 135)

Arístides de Atenas    (aproximadamente d. C. 140)

Hermas de Roma (d. C. 100-¿?)

Basado en estas fechas, emplearé d. C. 142 (una generación después de la muerte del Apóstol Juan) como una fecha límite conveniente para distinguir entre los Padres Subapostólicos y los Padres Ante-Nicea, eso es, escritores nacidos después de a. C. 102 pero antes de d. C. 142 se clasificarán como Subapostólicos.  Los Padres Subapostólicos, luego, que escribieron en el tema de la inmortalidad eran:

Justino de Samaria (d. C. 106-165)

Taciano de Asiria (d. C. 110-180)

Teofilo de Antioquia (d. C. 115-181)

Melitón de Sardes (d. C. ¿?-190)

Atenágoro de Atenas (d. C. 127-190)

Polícrates de Éfeso (d. C. 125-196)

Irineo de Lyón (d. C. 130-202)

Y, por estas definiciones, los Padres Ante-Nicea que escribieron en el tema de la inmortalidad antes del fin del siglo tercero c. C. eran:

Clemente de Alejandría (d. C. 153-¿213?)

Tertuliano de Cartago (d. C. 145-220)

Hipólito de Puerto Romano (d. C. 170-236)

Los escritores de los Pseudo Clementinas (aproximadamente 220)

Minucio Félix de África (d. C. 185-254)

Orígenes de Alejandría (d. C. 185-254)

Comodiano de África (d. C. 200-275)

Cipriano de Cartago (d. C. 200-258)

Novaciano de Roma   (d. C. 210-280)

Gregorio Taumaturgo de Neocesarea (d. C. 213-270)

Arnobio de Sica (d. C. 250-327)

Esto no es, por supuesto, una lista completa de todos los escritores cristianos de los tres siglos primeros d. C.; sin embargo, es una lista completa de todos los escritores de ese período en cuya obra pude encontrar cualquiera referencia al tema de la inmortalidad humana.  En todo caso, ningunos escritores cristianos mayores, se han omitido intencionalmente de consideración en compilar esta lista.  No se puede decir que he dado por sentado la discusión en este libro por dar una selección prejuiciado de fuentes materiales fuentes.

LAS FUENTES ANCIANAS CONSULTADAS

Los textos bíblicos relacionados con el tema de la inmortalidad humana son mucho más demasiados para alistar y evaluar en un libro de este largo, ni es el propósito de este libro de “probar” la corrección o incorrección de las doctrinas de Naturalismo y Condicionalismo por el método tradicional de buscar versículos bíblicos sueltos.  Es, más bien, el propósito declarado de este libro determinar cual de las dos posiciones era más prominente en la Iglesia Primitiva durante sus tres primeros siglos de existencia.  Por este razón evitaré intencionadamente intentos de analizar las escrituras de los Apóstoles mismos, o cualesquier  otras Escrituras, y restringir nuestra atención a un examen de las enseñanzas de los Padres Apostólicos, Subapostólicos, y Ante-Nicea.  Mi procedimiento será lo siguiente:

En orden aproximadamente cronológico, describiré a cada escritor en una biografía corta, alistaré sus obras mayores, junto con sus fechas de publicación, si son sabidos; luego examinaré algunas citas de sus escrituras empleando letra negrita para enfatizar palabras claves, con vista de determinar si se debe clasificar como Naturalista o Condicionalista.  Pues solo unas pocas páginas se darán a cada Padre, ¡debe ser evidente que esto no será un estudio versículo-por-versículo de todas las escrituras Patrísticas!  Pero representará las conclusiones resultadas de un estudio cuidadoso y minucioso de cada Padres y sus obras, e intentaré hacer lo mejor posible de estar imparcial en mis intentos de clasificación.  Es mi creencia que el punto para hacer en la conclusión puede ser mejor establecido en esta manera.

LOS PADRES APOSTÓLICOS

Como mencionado arriba, los Padres Apostólicos que escribieron en el tema de la inmortalidad humana eran:

Clemente de Roma (d. C. 30-97)

Los Escritores de las Odas de Salomón (aproximadamente d. C. 100)

Ignacio de Antioquia (d. C. 35-107)

Policarpo de Esmirna (d. C. 69-155)

Papias de Hierápolis (d. C. 70-163)

Los Escritores de la Didaché (aproximadamente d. C. 120)

Cuadrado de Atenas (aproximadamente d. C. 126)

Matetes (aproximadamente d. C. 130)

Clemente de Corinto (aproximadamente d. C. 130)

Bernabé de Alejandría (aproximadamente d. C. 135)

Arístides de Atenas    (aproximadamente d. C. 140)

Hermas de Roma (d. C. 100-¿?)

Sus escrituras cubren aproximadamente la primera mitad del segundo siglo d. C.

CLEMENTE DE ROMA

Clemente I nació aproximadamente d. C. 30; no sabemos donde.  Orígenes de Alejandría (d. C. 185-254) dice que fue el Clemente mencionado por el Apóstol Pablo cuando escribió, “Y a ti mi fiel compañero, te pido que ayudes a estas mujeres, que han luchado a mi lado en la obra del evangelio, junto con Clemente y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida (Fil. 4:3).  Fue ordenado al ministerio  por el Apóstol Pedro.  Según Eusebio de Cesárea (263-339), quien está conocido como “el Padre de La Historia de la Iglesia”, sirvió como el cuarto Obispo de Roma desde d. C. 88-97.3 Fue exiliado a Crimea durante la persecución instigado por el famoso Emperador Romano, Trajano, y fue martirizado allá por ahogo.

El Epístola a los Corintos de Clemente, generalmente conocido como I Clemente, es el ejemplar más viejo de literatura post-apostólica que ahora poseemos.  Fue escrito como d. C. 95.4 y “leído en numerosas iglesias (en el tiempo de Eusebio) como siendo casi en un nivel con las escrituras canónicas.”

I Clemente contiene varias referencias a la inmortalidad y el destino final de los impíos.  Por ejemplo:

I Clemente 26:1 pregunta, “¿Vamos a tener por cosa extraordinaria y maravillosa que el artífice del universo resucite a los que le sirvieron santamente y con la confianza e una fe auténtica…? (insinuando que Dios no resucitará a los que no Le han así servido).

I Clemente 30:7 cita a Job 14:1 como diciendo: “El hombre nacido de mujer…vive solo un tiempo corto” (como opuesto a vivir para siempre) (una cita algo libre, sino esencialmente correcto).  Lo demás del capítulo es un texto favorito de muchos Condicionalistas modernos, incluso tales declaraciones como: “así los mortales, cuando se acuestan, no se vuelven a levantar, mientras exista el cielo, no se levantarán los mortales ni se despertarán de su sueño” (Job 14.12); “Si el hombre muere, ya no vuelve a la vida.  Cada día de mi servicio obligatorio esperaré que me llegue mi revelo” (Job 14:14); y “Pero así como una montaña erosiona y se derrumba, y las piedras cambian de lugar; así como las aguas desgastan las rocas y los torrentes deslavan al suelo, así tú pones fin a la esperanza del hombre” (Job 14:18-19).

I Clemente 35:1-2 presenta “Vida en inmortalidad” como una de “los regalos de Dios” (no como una posesión natural de seres humanos).  El texto completo lee: “¡Cómo bendita y maravillosa, querida, son los dones de Dios! La vida en la inmortalidad, el esplendor en la justicia, la verdad de la confianza perfecta fe en la seguridad, los auto-control en la santidad: y todos estos entran en el conocimiento de nuestro entendimiento.”5

I Clemente 36:2 dice, “Por lo que (Jesús)  el Señor ha querido que nos pasarían por [la inmortal conocimiento].”  El contexto hace claro que la palabra “nos” refiere solamente a los salvados, no a los no salvados — insinuando que a los últimos no “pasarían por [la inmortal conocimiento]”.

I Clemente 39:2 pregunta, “¿Qué puede hacer un hombre mortal o qué fuerza hay en un ser hecho del polvo?”  Aquí Clemente refiere al hombre como “mortal” (no “inmortal”) y lo describe como “un ser hecho del polvo”, que puede indicare que Clemente mantenía la forma “naturalista” de la vista monástica o “unitaria” de la naturaleza del hombre.6

I Clemente 41:3 dice, “Aquellos, pues, que hacen algo más de lo que es agradable a Su voluntad, son castigados con la muerte (no “tormenta)”7

I Clemente 44:2 refiere a los apóstoles como haber nombrado ministros y haber dado “instrucciones, que cuando estos se durmieren (la frase favorita de Condicionalistas para describir la muerte), otros hombres probados les sucedieran en su ministerio.”

I Clemente 48:1-2 refiere al “amor fraterno” como “la puerta de la justicia…para el logro de la vida, (insinuando que los que no tienen este amor no han pasado por esta “puerta” y por eso no tienen “vida” eterna).

I Clemente 50:3 dice que, “Todas las generaciones desde Adán hasta hoy han pasado, pero los que, a través de la gracia de Dios, se han perfeccionado en el amor, ahora tienen un lugar entre los santos, y se manifiesta en la revelación del reino de Cristo.”  El versículo próximo, en un intento de confirmar esta declaración, cita Isaías 26:20 como diciendo, “Entra en tu cámara secreta, por un poco de tiempo, hasta que mi ira y  furia pasaren, y me acordaré de un día propicia, y les levantaré de su tumba."  La primera mitad de esta “cita” es un resumen sustancialmente correcto de Isaías 26:20, pero la segunda mitad no se encuentra en nuestro texto presente de ese versículo, y por eso se debe entender como la interpretación propia de Clemente de lo que decía Isaías.  En el proceso de dar esa interpretación, Clemente nos ha mostrado que él cree estar el “lugar” de los difuntos “justos” sus “tumbas” (hasta que ocurra “la revelación del reino”).  ¡Por eso es claro que no creyó que los justos “van al Cielo” cuando mueren!

I Clemente 51:5 dice que “Faraón con su ejército y todos los príncipes de Egipto, y ´los carros con sus jinetes´, se hundieron en las profundidades del Mar Rojo, y perecieron, por la sencilla razón de que su necio corazón fue endurecido, después de tantas señales y maravillas había sido forjado en la tierra de Egipto por Moisés, siervo de Dios.”8 La palabra griega aquí traducida “perecieron” es apolonto, que literalmente quiere decir “destruído” — no “atormentado”.

I Clemente 53:4 cita al Señor (en Éxodo 32:10) como diciendo, “permíteme que les destruya (no “atormente”, y borrar sus nombres debajo del cielo (una manera bien pictórica de decir “hacerlos completamente sin existencia).  Pero, otra vez, estas palabras no se encuentran en nuestro texto presente de Éxodo, y hay se ser entendidas como la interpretación de Clemente mismo de la palabra “consuma” en Éxodo 32:10.  Asimismo, el próximo versículo (I Clemente 53:5) cita a Moisés (en Éxodo 32:32) como  diciendo, “bórrame también del libro de los vivos.”  Pero nuestro texto presente de Éxodo 32:32 se lee, “¡bórrame, te ruego, del libro que has escrito!”  ¡Nótense la manera en que Clemente interpreta “el libro” de Dios!  El pasaje concluye (en I Clemente 53:6) con la declaración que, “El siervo habla libremente a su Señor, y le pide perdón por el pueblo, o pide que él mismo perezca (ver el comentario en I Clemente 51:5) junto con ellos."

I Clemente 56:16 predice la muerte del lector por decir, “tú de venir a la tumba” (no “ir al cielo”).

I Clemente 57:4-10 cita a “Sabiduría” (Proverbios 1:20) como diciendo, “yo también me reiré en vuestra destrucción” (la Versión Reina Valera traduce esta palabra, en este contexto, como “calamidad”), y en Proverbios 1:32-33, “Porque, en castigo de las injusticias que practicaron sobre criaturas, serán matados (no “atormentados”), e investigación será muerte (la Versión del Rey Santiago emplea la palabra “destruir” en este punto) a los impíos, mas el que me oyere, habitará confiadamente y vivirá tranquilo, sin temor del mal.”

Otra vez, I Clemente 59:1 describe a Dios como él “que (entre otras cosas) ´destruye´ las calculaciones de los paganos” — citando a Salmo 33:10 que dice, “JEHOVÁ hace nulo el consejo de las naciones, y frustra las maquinaciones de los pueblos.”  Evidentemente Clemente creyó que “destruir” algo fue lo mismo de “hacer nulo”, o reducirlo a no existencia.

Clemente nunca emplea los términos “alma inmortal” ni “inmortalidad del alma”9 y nunca habla de un proceso de castigo que continúa y continúa para eternidad.  “Clemente claramente creía que la inmortalidad era condicional — para ser donado solamente a los justos.”10 

LOS ESCRITOR(ES) DE LAS ODAS DE SALOMÓN

La identificación del escritor (los escritores) de las Odas de Salomón es desconocida.11 Lo que se sabe con certeza es que el Rey Salomón vivó y reinó durante el siglo diez a. C. y las odas, que tienen fecha de no más temprano del primer siglo tardío d. C., no fueron escritas por él.  La obra es, por eso, correctamente clasificada como un pseudoepigráfono.

Escolares han discutido por mucho tiempo la identificación del grupo responsable de producir las odas.  El Judaísmo, la Cristiandad y el Gnosticismo todos se han propuestos como fuentes potenciales.  Pues las odas no mencionan ni el Tempo ni la Ley Mosaica, no parecen ser de origen judaica.  Hablan de una figura Mesiánica, pero en términos no típicos de la Cristiandad ortodoxa.  Pues no caben perfectamente ni en el Judaísmo ni en la Cristiandad, ¿tal vez se derivan de una fuente gnóstica?

Antes del descubrimiento del escolar inglés J. Rendell Harris (ver la discusión abajo), Oda 1 fue conocido de un texto gnóstico escrito en copto.  En Oda 8 Dios se representa en una fraseología judeo-cristiano no muy típica como poseyendo pechos.  Cuando ordeñado por el Espíritu Santo, los creyentes son nutridos con leche salvífica (el Hijo).  Algunos han concluido de estas circunstancias que las odas son de origen gnóstico.  No obstante, el consenso general de escolares es que el origen verdadero es más probablemente encontrado en la cristiandad judeo temprano.

La fecha exacta de la composición es desconocida.  Cálculos de fechas varían desde tarde en el siglo primero d. C. (por los escolares que creen que la composición es de la iglesia judeo-cristiana muy temprano) hasta tan tarde como el tercer siglo d. C. (por los que creen que la composición es de origen gnóstico). 

Muchos escolarles reconocen una influencia posible del pensamiento judeo apocalíptico, y conceptos semejantes a los expresados en los Rollos del Mar Muerto se encuentran en las odas.  Si esta influencia sí en efecto existe, luego una fecha de composición cerca de d. C. 100 sería probable.

Es razonable sumir que la obra más probablemente se compuso den la primera mitad del segundo siglo d. C.  Si esta conclusión es correcta, luego las Odas de Salomón caen dentro del período de tiempo (95 d. C. – 325 d. C.) seleccionado en este libro para la evaluación de la vista presentado en ello en cuanto a la cuestión de la inmortalidad humana.

Las odas estaban virtualmente perdidas a la humanidad hasta descubierto por J. Rendell Harris en 1929 en algunos documentos antiguos siríacos que había obtenido algún tiempo más temprano durante un viaje al Medio Oriente.  El manuscrito en su posesión faltaba las hojas primeras, de las 42 odas, Oda 1 faltaba en parte y Oda 2 por completo.  Antes del descubrimiento de Harris, las odas solo se conocían por nataciones en listas de libros apócrifos, extractos en el Pistis Sophia copto, y desde una cita latina de Oda 19 por Lactancio en el cuarto siglo.  Taz vez, es apropiado repetir que Oda 1 está conocido de una fuente gnóstico.  Oda 2 nunca ha sido descubierto.

¿Porque fueron escritos las Odas de Salomón?  Son poéticas en forma y tienen una semejanza notable a los Salmos contenidos en los cánones judíos y cristianos.  Las odas no tienen citas ni el Antiguo Testamento ni del Nuevo Testamento.  Charlesworth mantiene que el escritor fue influenciado por el primero y por las tradiciones del segundo.  Ve un dependencia mayor en los Salmos de David y cree hay suficiente evidencia para soportar la suposición que los escritor(es) los conocía ambos en hebreo y en griego.  Concluye que las Odas de Salomón es el libro de himnos cristiano más temprano conocido.

En mi estudio de la traducción inglés de las odas de Charlesworth, encontré referencias tratando de la cuestión de la inmortalidad human en 23 de las 42 odas existentes.  Examinaré brevemente cada uno de estos pasajes a turno y proponer una conclusión sobre la vida de la inmortalidad humana que presentan.

Oda 3:8 se lee, “De hecho el que se une a Aquel que es inmortal, en verdad será inmortal.”  El “Aquel” en este pasaje refiera a Dios.  Los que están unidos al Inmortal.  Esto sugiere que los que no están unidos a Dios no serán inmortales.

Oda 5:14 se lee, “Y a pesar de que todas las cosas visibles perezcan, no voy a morir.”  No es claro en este punto en la oda si el escritor afirma que ya posee la inmortalidad, y por eso no puede morir, o si insinúa una resurrección futuro a la inmortalidad.  Sin embargo, debemos notar que este versículo compara “perecer” con la “muerte.

Oda 6:15 se lee “Incluso las personas vivas que estaban a punto de expirar, niegan de morir.”  En este versículo encontramos una comparación de “expirar” con la “muerte.”  Los que todavía respiran, aunque débilmente, niegan perder lo que queda de su aliento para pasar desde es estado de vivir hasta el estado de muerte.

Oda 7:24 se lee, “Y que no sea ninguna que respira sin  conocimiento ni voz.¨ Esta es una admonición para todos que respiran (eso es, los que son vivos) de adquirir conocimiento de Dios y hablar con audacia y con gozo de su conocimiento.  Los sin aliento son muertos y no tienen habilidad de hablar.

Oda 8:21-22 se lee, “Y vosotros que erais amados en el Amado, y vosotros guardados en Él que vive, y vosotros sois salvados en Él que fue salvado. And you shall be found incorrupt in all ages, on account of the name of your Father. Y vosotros os encontraréis incorruptos en todas las edades, por causa del nombre de vuestro Padre.”  El “Amado” refiere al Mesías no nombrado. Del Mesías mismo se dice ser salvado y los encontrados en él son salvados.  Esto, por lo menos, insinúa que los no encontraos en el Mesías no son salvados.

Oda 9:4 se lee, “Porque en la voluntad del Señor es vuestra vida, y Su propósito es la vida eterna, y vuestra perfección es incorruptible.”  Este versículo asocia la vida del creyente con el propósito de Dios—eso es, vida eterna. Hallelujah. Esta perfección se dice ser “incorruptible.”  Es de suponer que uno que no es creyente puede anticipar que su estado ante Dios es imperfecto y por eso se lo encontrará “corruptible.”

Oda 9:7 se lee, “Y también que los que Lo han conocido no puedan perecer, y para que los que Lo recibieron, no se avergüencen.”  Este versículo compara “conocer a Dios” con la posibilidad (¿o esperanza?) de no “perecer.”  Además sugiere una conexión entre “perecer” y “vergüenza.”  Los que conocen a Dios no se avergonzarán.  Los que no Lo han conocido se avergonzarán.”

Oda 10:2 se lee, “Y él ha hecho habitar en mí, Su vida inmortal, y me ha permitido anunciar el fruto de su paz.”  Aquí vemos que Dios causa que la vida inmortal habite en el creyente.  Lo contrario se insinúa para los que no creen.  Eso es, Dios no causará que la vida inmortal habite en el no creyente.

Oda 11:12 se lee, “Y desde arriba me dio reposo inmortal, y llegué a ser como la tierra que florece y se regocija en sus frutos.”  Este pasaje habla de Dios dando al creyente reposo inmortal.  La inmortalidad así se presenta como algo dado, en vez de algo que ya poseído.

Oda 15:8-10 se lee, “Me puse la inmortalidad a través de su nombre, y se quitó la corrupción por su gracia.  Death has been destroyed before my face, and Sheol has been vanquished by my word. La muerte ha sido destruida antes de que mi cara, y Sheol haya sido vencido por mi palabra.  Y la vida eterna se ha planteado en la tierra del Señor, y se ha declarado a sus fieles, y se ha dado sin límite a todos los que confían en él.  Este versículo habla del Mesías poniéndose la inmortalidad. Una persona no se pone algo que ya posee.  La inmortalidad se contraste con la corrupción.  La muerte, que se dice destruida por Mesías poniéndose inmortalidad, se destruye por medio de esta acción.  La muerte también se asocia en este pasaje con Sheol, eso es, el lugar de los muertos.  El vestir del Mesías introduce vida inmortal en la tierra de Dios.  Este surgiere que, antes de esta acción, vida eterna no era visto en la tierra de Dios.  Si no había vida eterna encontrada de la tierra antes de este asunto, luego el estado contrario, eso es, vida mortal, es solamente lo que existía en la tierra.

Oda 22:8-10 se lee, “Y es que (la mano de Dios) los eligió de entre las tumbas, y los separaron de los muertos.  It took dead bones and covered them with flesh. Tomó huesos muertos y los cubrió con carne.  But they were motionless, so It gave them energy for life. Pero ellos estaban inmóviles, por lo que les dio energía para la vida.”  Aquí refiere a la mano derecho de Dios, eso es, el Mesías. 

Es el Mesías que elige (¿rescata?) creyentes desde sus tumbas.  Este elegir separa los escogidos de los que no son escogidos.  Los que no están elegidos quedan en la tumba.  Estás en un estado de muerte.  El Mesías se dice tomar “huesos muertos,” no “huesos vivos,” y cubrirlos don carne.  Los que están así cubierto con carne están sin movimiento hasta que el Mesías les de energía (¿espíritu?) para vida, eso es, les vivifica.  Esto suena muchísimo como una descripción resurrección de la muerte hasta la vida.  Esta observación pude no aparecer significativa pero se la verá ser así comparado con la opinión de Charlesworth, que se va a dar abajo.)  En contraste, los que no son elegidos no están vestidos con carne, sus huesos quedan muertos y no son dados energía para llegar a ser revivificado.

Oda 23:20 se lee, “Entonces todos los seductores se hicieron testarudos y huyeron, y los perseguidores se extinguieron y fueron borrados.”  Los “seductores” son lo que se han seducidos en falta de fe y pasan seduciendo a otros a falta de fe.  Huyen en vez de, más bien, corriendo hasta la fuente que puede salvarles de la muerte.  Se dicen llegara a ser “extintos”  y “borrado.  Esto quiere decir que morirán y que el recuerdo mismo de ellos se quitará.

Oda 24:9 se lee, “Y todos aquellos que carecían perecieron, porque no eran capaces de expresar la palabra para que pudieran quedar.”  Los que faltaban (en conocimiento y creencia) perecerán.  Como hemos observado anteriormente, el escritor compara “perecer” con “muerte.”  Estas personas no podían expresar la palabra, ese es, la confesión de fe en el Mesías.  ¿Debe esta inhabilidad a su falta de conocimiento/fe o es su inhabilidad de hablar porque han muerto?  Los dos entendimientos son posibles.

Oda 26:11 se lee, “¿Quién puede interpretar las maravillas del Señor? Aunque él que interpreta será destruido, sin embargo, lo que fue interpretado quedará.”  Esto es un texto difícil, pero parece decir que aunque él que interpreta las acciones de Dios está destruido en la muerte, la interpretación misma no se puede destruir.  Esto me parece ser una reflexión sobre la mortalidad aun de los justos.  En otras palabras, todos seres humanos, si justos o si malvados, se destruirán en la muerte.  Como hemos visto en otros pasajes, esta destrucción no es final para el creyente justo, aunque sí es para el no creyente malvado.

Oda 28:6-8 se lee, “Porque yo estoy listo antes de que la destrucción venga, y se me he establecido en Su costado inmortal.  Y la vida inmortal me abrazó y me besó.  Y de esa vida es el Espíritu que está dentro de mí. Y no puede morir porque es la vida.”  Este versículo parece ser un eco de Oda 26:11.  El hombre justo prepara a sí mismo para la destrucción que todos hombres tienen que soportar.  Tiene confianza que se le ha asegurado por medio de su fe en Mesías que no quedará en un estado de destrucción.  Su fe le pone al lado de Él que es inmortal y que tiene la habilidad de otorgarle inmortalidad.  Al converso, los que faltan esta fe no pueden tener tal esperanza segura.  El escritor continúa uniendo la vida inmortal con el Espíritu que está dentro, o que estará dentro de él otra vez cuando sus huesos muertos están vestidos otra vez con carne y energizado para llegar a ser capaz de moción.  Sun inmortalidad depende de la inmortalidad del Espíritu vigorizador.

Oda 28:17 se lee, “Y no me perdí, porque yo no era su hermano, ni mi nacimiento como el de ellos.”  El hablador en este versículo aparentemente es el Mesías.  No niega que murió.  Afirma de se le ha rescatado de la tumba mientras sus enemigos o no se les ha (o no habrán) así rescatados.

Oda 29:4 se lee, “Y él me hizo subir desde las profundidades del Sheol, y de la boca de la muerte Él me sacó.”  Lo “él” de este versículo refiere al Mesías.  El escritor está diciendo que Mesías le ha causado venir fuera de la tumba.  Esto aparece ser otro ejemplo de la resurrección del creyente desde la tumba.  El escritor compara “Sheol” con “la boca de la muerte.”

Oda 29:10 se lee, “Y el Señor derribó a mi enemigo por su Palabra, y él se convirtió como el polvo que la brisa se lleva.”  El enemigo del escritor, el no creyente, llega a ser como polvo que está llevado por el viento.  Esto sueno muchísimo como la reducción de una persona a cenizas (¿n el lago de fuego?) y la disolución o el esparcir de los componentes una vez unidas de cuerpo.  Esto lleva la connotación de la destrucción completa del no creyente.

Oda 31:7 se lee, “Y posean a sí mismos por medio de la gracia, y tomen la vida inmortal”  La vida inmortal es algo que el escritor urge a sus lectores que tomen a sí mismos.  No hay necesidad de urgir a alguien que tome a sí mismo algo que ya posee.
Oda 39:9 se lee, “No te corrompe ni perece”. En este pasaje encontramos un paralelo ente “corrompido” y “perecer.”  El escritor está amonestando a sus lectores evitar este fin terrible.

Oda 33:12 se lee, “Y los que me han puesto en no serán falsamente acusados, sino que poseerán la incorrupción en el nuevo mundo.”  El “me” en este versículo es la Gracia personificada.  Los que aceptan la gracia de Dios poseerán incorrupción en la edad que viene.  Esto surgiere que los que no aceptan la gracia de Dios no poseerán la incorrupción en ese día futuro.

Oda 34:6 se lee, “La gracia ha sido revelada para tu salvación. Believe and live and be saved. Cree y vive y sé salvado.”  La salvación (de la pena del pecado, la muerte) se encuentra solo por aceptar la gracia de Dios.  Los que creen y viven una vida justo se salvarán.  En contraste, los que no aceptan la gracia de Dios no son creyentes.  No vivirán justamente y no verán la salvación.

Oda 38:3 se lee, “Y se hizo para mí en un refugio de la salvación, y me puso en el lugar de la vida inmortal.”  En contexto, es la Verdad personificada que pone el creyente en el lugar de vida inmortal.  Lo que no son guiados por la Verdad no son puestos en el lugar de vida inmortal.  Quedan puestos en el lugar de vida mortal.

Oda 39:12 se lee, “Y no son ni borrados, ni se destruidos.”  Este versículo habla de la vía segura de los pasos del Mesías.  Así como sus pasos no son “borrados ni destruidos,” tampoco serán los pasos de los que siguen en la vía del Mesías—los que ponen su confianza de él.  Los que no siguen con obediencia al Mesías andan una vía deferente.  No hay tal seguridad de protección de ser “borrado ni destruido” para los pasando en una vía diferente.

Oda 40:6 se lee, “Y sus posesiones son la vida inmortal, y los que la reciben son incorruptibles.”  La posesión de Dios e vida inmortal.  Es algo que pertenece a Él y el hombre hay que recibirla como un regalo de Él para ser incorruptible.  Si el hombre poseyera la vida inmortal intrínsecamente no hubiera necesidad de recibir el regalo de inmortalidad de Él.  Los que no reciben el regalo son corruptibles.

Oda 41:3 se lee, “Vivimos en el Señor por su gracia, y la vida que recibimos por medio de su Mesías.”  La “vida” que recibimos por medio del Mesías de Dios e la de inmortalidad.  No hay inmortalidad para el hombre aparte de aceptar la gracia de Dios.  Esa vida inmortal se dispensa por el Mesías de Dios.  Los que no siguen al Mesías no reciben vida en la edad que viene.

Oda 41:11 se lee, “Y su palabra está con nosotros en toda nuestra vía, el Salvador que da  vida y no nos rechaza a nosotros mismos.”  La “Palabra” de Dios, el “Salvador,” es Su Mesías.  Él da (vida inmortal) a los que le siguen.  Los que no siguen al Mesías se rechazarán.  En otras palabras, los que no siguen al Mesías no recibirán vida (inmortal) de él.

Oda 41:15 se lee, “El Mesías en verdad es una. And He was known before the foundations of the world, that He might give life to persons for ever by the truth of His name. Y era conocido antes de la fundación del mundo, para que pudiera dar vida a las personas para siempre por medio de la verdad de su nombre.”  Este versículo restringe el regalo de vida a personas que aceptan la verdad que la persona que puede dar el regalo des el Mesías de Dios.  Pues que todas personas tienen vida, el “regalo de vida” insinúa que el Mesías puede en el nombre de su Dios, por Su autoridad, otorgar algo que falta al hombre en su vida.  Ese algo es inmortalidad, pero solo para los que creen y siguen a Él.

Oda 41:10-13 se lee, “No fui rechazado a pesar de que se me considerara así, y no perecí, a pesar de que lo pensaron de mí.  Sheol saw me and was shattered, and Death ejected me and many with me.Sheol me vio y se rompió, y la muerte me expulsó y muchos conmigo.  I have been vinegar and bitterness to it, and I went down with it as far as its depth.He sido el vinagre y la amargura a ella, y bajé con ella hasta su profundidad.  LuegoThen the feet and the head it released, because it was not able to endure my face., los pies y la cabeza libró, porque no podía soportar mi cara.”  El hablador en este pasaje es Mesías.  Sus enemigos pensaron que le habían causado a perecer.  Últimamente, no lo han hecho.  El lugar de los muertos (la tumba) y la muerte no pudieron contenerle.  Estas imágenes vívidas describen la resurrección de Mesías de la muerte.  Como hemos visto en pasajes anteriores, la esperanza del hombre mortal es de ser resucitado de la muerte, por él que venció a l muerte y la tumba.

Sin cuestión, el/los autor(es) de las Odas de Salomón presentaron unta vista de la inmortalidad humana que es Condicionalista en tenor.  La descripción de huesos muertos siendo vestido con carne y siendo vivificados por la inyección del espíritu es la descripción clásica de la resurrección de la muerte.  El autor es brusco en confinar esta vida a los que creen y siguen Mesías.

La inmortalidad es la posesión de Dios solo.  La otorgó a Su Mesías cuando le resucitó a él desde el lugar de los muertos.  El Mesías una vez mortal se ha puesto la inmortalidad.  Es este mismo Mesías que resucitará del lugar de los muertos a los que le siguen y obedecen y les vestirá con inmortalidad.

Los comentarios de Charlesworth sobre el concepto de la vida inmortal dibujado en las odas son algo desconcertantes.  Escribe, “El Odista no profesa ni el concepto griego en un alma inmortal que estás trasmigrado de un cuerpo al otro ni el concepto judeo de la resurrección del cuerpo… El Odista más bien exulta en su salvación y experiencia de inmortalidad porque ha quitado una prenda corrupta y puesto una prenda de incorrupción… Todo este lenguaje se emplea para declarar enfáticamente que su inmortalidad está aquí geográficamente y ahora cronológicamente.”12

Ciertamente las odas no profesan el concepto griego de un alma inmortal, aun sin hablar de la trasmigración “de un cuerpo al otro”.  Sin embargo, las odas no faltan de expresar el concepto judeo de la resurrección del cuerpo.

Charlesworth entiende al odista decir que el cambio desde la corrupción a la incorrupción ha ocurrido en la vida natural del odista—es algo que ya ha obtenido los seguidores de Mesías.  Pero parece claro que el odista expresa la esperanza que tiene el seguidor en Mesías.  Es esperanza en posibilidad: el acontecimiento literal es seguro pero reservado para el día cuando Mesías resucita físicamente de la muerte al creyente y lo viste con inmortalidad.

Yo admito que me faltan los dos las credenciales académicas de Charlesworth y que mi entendimiento de las odas puede ser predispuesto por mi propia creencia en el concepto judeo de la inmortalidad humana.  Con esta concesión en mente, yo respectivamente sugiero para consideración la proposición que el odista sí en efecto expresa el concepto judeo de una resurrección física de creyentes mortales a vida inmortal en la edad que viene.

IGNACIO DE ANTIOQUÍA

Ignacio Teoforo (este apodo quiere decir “el Portador de Dios) nació aproximadamente d. C. 35, probablemente en Siria.  Fue alumno del Apóstol Juan, y sirvió como el tercer obispo de Antioquia a fines del primer siglo y principios del segundo.  Fue martirizado en el Coliseo en Roma el lunes, 20 de diciembre, d. C. 107 por  ser echado a los leones.13

Durante su viaje final (a Roma), Ignacio escribió siete Epístolas, generalmente conocidos como Ig. Efesios, Ignacio a los  Magnesios, Ignacio a los  Tralles, Ignacio a los  Romanos, Ignacio a los  Filadelfos, Ignacio a los de  Esmirna, e Ignacio a  Policarpo.

Estas Epístolas contienen muchas referencias a la inmortalidad y es destina final de los no salvados.  Por ejemplo:

Ig. Efesios 5:7 cita a Juan 3:36 como diciendo, “el que no obedece el Hijo no verá la vida” (esta es una citación sustancialmente correcta, aunque Ignacio sustituye “obedece” para el “cree” de Juan).  El punto es que los no salvados no experimentarán “vida” después de su muerte.  

Ig. Efesios 7:1 describe el destino final de los que “la práctica(n) las cosas indignas de Dios” como “destrucción” (¡no “tormenta”!), y versículo siguiente (7:2) cita a Proverbios 11:3 como diciendo, “la destrucción de los impíos es repentino” (actualmente Proverbios 11.3 dice, “la perversidad de los transgresores los destruirá—no lo mismo exactamente, pero una declaración similar empleando la misma palabra clave, “destruir”).  Más tarde en el mismo capítulo (7:5-7), Ignacio dice que “Él (Jesús) estaba en un cuerpo mortal, ser inmortal” y que “se convirtió en objeto de la corrupción (eso es, la desintegración del cuerpo que sigue a la muerte), para que Él pudiera liberar nuestras almas de la muerte y la corrupción, y los sanara (o, salvara) y que pudiera devolverles la salud, cuando estaban enfermos con impiedad ya los deseos impíos.”  Si nuestras “almas” hay que librar de la “muerte”, ¡ciertamente no pueden ser “inmortal” como dice Ignacio que era Jesús (eso es, antes de que Él “se convirtió en objeto de la corrupción”)!

Ig. Efesios 16:3, describiendo el destino de maestros falsos, dice que “los que corrompen las familias humanas sólo son condenados a muerte” y que los “que se esfuerzan por corruptos la Iglesia”  van a “sufrir el castigo eterno” precisamente porque Jesús, por parte de la Iglesia, “¡sufrió la cruz, y se sometió a la muerte!”  Aparentemente, Ignacio vio la “muerte” y “castigo eterno” como esencialmente lo mismo.  En el próximo versículo (16:4) continúa par decir que cualesquiera “se ponen a cero su doctrina, se van al infierno.” – y, en el versículo próximo (16:5), que, “De la misma manera, todo aquel que ha recibido de Dios el poder de distinguir, y sin embargo sigue a un pastor torpe, (eso es, un maestro falso) y recibe una opinión falsa de la verdad, será castigado.”  Otra vez, parece comparar el “castigo” con el “infierno,” que, en el versículo anterior, había comparado con la “muerte.”  Para Ignacio, entonces, los términos “muerte”, “infierno”, y “castigo eterno” parecerían ser intercambiables, y todos lo contrario literal de “inmortalidad.”

Ig. Efesios 17:1 dice, “Por ello sufrió el Señor que el ungüento se vierte sobre su cabeza,  para que pudiera respirar la inmortalidad en su Iglesia.”14 (Sin tal “respirar”, entonces, ningún ser humana  poseería “inmortalidad”).

Ig. Efesios 20:2 refiere al pan de la Comunión Santa come “la medicina de inmortalidad, y el antídoto para prevenirnos de morir, pero [que causa] que viviéramos siempre en Jesucristo.”  Otra vez, Ignacio contraste “inmortalidad” y vivir para “siempre” con “morir” (no experimentando tormenta eterna.)

Ig. Magnesios 5:1 dice, “Viendo, pues, todas las cosas (inclusos, como vamos a ver momentáneamente, vidas humanas) tienen un fin, y se pone delante de nosotros la vida con observar [los preceptos de Dios], pero la muerte como resultado de la desobediencia…que huyamos de la muerte, y hagamos la elección de la vida.”

Ig. Magnesios 10:1 se lee, “Porque si él se nos pagara conforme a nuestras obras, dejaríamos de ser.  (La expresión griega aquí traducido “dejaríamos de ser” es ouketi esmen.)

Ig. Tralles dice, “Porque cuando están sujetos al obispo como a Jesucristo me es claro que viven no según los hombres, pero según Jesucristo, quien murió por nosotros, para que creyendo en su muerte pueden escapar la muerte (no ´tormenta´).”15

Ig. Tralles 8:3, refiriendo a Jesús, dice, “Él nos dio Si Mismo un rescate para nosotros, para que Él puede limpiarnos por medio de Su sangre desde nuestra vieja maldad, y otorgar a nosotros vida cuando estuvimos casi al punto de perecer por causa de la perversión que estaba en nosotros.”

Ig. Tralles 11:3, refiriendo a ciertos maestros falsos, dice, “los hijos de el maligno…producen fruta que da muerte (eso es, su enseñanza falsa), del cual si alguien lo prueba instantemente muere, y no simplemente muerte transitoria, sino que va perdurar para siempre.”  (¡Nótense que Ignacio dice que su “muerte” va “perdurar para siempre”, no “sus almas”!)

Por contraste a los que caen víctimas a los maestros falsos, Ig. Tralles 11:8 dice, “Cristo le invita a Vd. [compartir] compartir Su inmortalidad y pasión, dado que vosotros sois Sus miembros.”  Así, según Ignacio, los “miembros” del Cuerpo de Cristo (eso es, cristianos) están invitados a experimentar inmortalidad en contraste de las víctimas de maestros falsos, que son amenazados con una “muerte” que va a “perdurar para siempre.”

En Ig. Romanos Ignacio dice, en cuanto a su martirio que acercaba, “En vez de atraer a las bestias salvajes que lleguen a ser my tumba, y no dejar ningún rastro de mi cuerpo, que cuando me despierte yo no esté oneroso a nadie.”16 Nótense que dice “me despierte”, no “ir al cielo”.

En Ig. a los de Filadelfia 3:1, en una discusión de los que siguen a maestras falsos, Ignacio refiere al Diablo (quien “patrona” a maestros falsos) como el “destructor de hombres”; unos pocos versículos más tarde, en Ig. a los de Filadelfia 3:7-10, declara que “si cualquier hombre no se pone distante del predicador de falsedad, será condenado al infierno… No ten compañerismo con tal hombre, a menos que perezcas junto con él, sea tu padre, tu hijo, tu hermano, o un miembro de tu familia.” Nótense que en este capítulo Ignacio define “condenación al infierno” como “destrucción” y “perecer”, no como “tormenta.”

Ig. a los de Filadelfia 8:6 refiere a “Jesucristo, a quien desobedecer es destrucción manifiesta.”  (Otra vez, no “tormenta.”).

Ig. a los de Esmirna 6:1-2 declara audazmente, “Que ningún hombre se engañe.  A menos que cree que Cristo Jesús ha vivido en la carne, y confesará que Su cruz y pasión, y la sangre que Él derramó para la salvación del mundo, no obtendrá vida eterna, sea que es rey, ni sacerdote, ni gobernador, ni persona privada, amo o siervo, varón o hembra.”  (Si “vida eterna” hay que “obtener”—y hay posibilidad que no “se obtuviera”, luego claramente no es algo que todos poseen intrínsecamente.)  Más tarde en el mismo capítulo (en Ig. a los de Esmirna 6:7), Ignacio cita a Juan 17:3 como diciendo, “Esta es vida eterna, conocer al solo Dios verdadero, y Jesucristo que Él ha enviado.”  Esta es una citación sustancialmente correcta—el solo cambio de la original siendo que Jesús habló a Dios, en la persona segunda, mientras Ignacio cambia la citación a la forma tercera persona—y, por casualidad, este versículo es ya otra “favorito” de muchos Condicionalistas modernos, que lo emplean para demostrar que los que no “conocen” a Dios no poseen “vida eterna.”

Y en Ig. Policarpo 2:8, amonesta a su obispo hermano, “Esté serio como un atleta de Dios.  El premio es inmortalidad y vida eterna, a que has estado persuadido.”17 Si “inmortalidad y vida eterna” son un “premio”, ¡luego obviamente no es algo que todos seres humanos poseen naturalmente!

En todas sus epístolas, Ignacio “es completamente silente en cuanto a cualquier Inmortalidad Innata del alma o algo semejante a ello.”18 Concluyo, por eso, que él hay que ser clasificado como Condicionalista.

POLICARPO DE ESMIRNA

Policarpo nació aproximadamente d. C. 69 en Esmirna.  Fue alumno del apóstol Juan, y como un hombre joven “fue traído en contacto con muchos que habían visto a Cristo” en persona.  Sirvió como obispo de Esmirna durante la primera mitad del siglo segundo.  Una carta de la iglesia en Esmirna a la iglesia en Filomelion, generalmente conocido como El Martirio de Policarpo, preserva en detalle milagroso la historia de cómo Policarpo fue quemado en la hoguera en Esmirna el sábado, 23 de febrero de d. C. 155, negar de abandonar su fe en Jesús.19 La carta recuerda su declaración famosa, “Ochenta y seis años Le he servido, y Él nunca me hizo ningún daño: ¿como, luego, puedo blasfemar a mi Rey y me Salvador?

Según Ireneo de Lyons (d. C. 130-202), Policarpo escribió varios Epístolas, pero solo una está disponible hoy—su Epístola a los Filipenses, escrito como d. C. 109 como una “carta de presentación” para una colección de escrituras de Ignacio de Antioquia que Policarpo mandaba a la Iglesia de Filipos.  Este Epístola generalmente se refiere como Poli. Filipenses.

Poli. Filipenses no contiene muchas referencias directas a la inmortalidad y el destino final de no creyentes, pero hay varias referencias indirectas a este tema:

Poli. Filipenses 2:2 dice, “Ahora, “él que le resucitó” (eso es, Jesús) de la muerte, “también nos resucitará” si haremos su voluntad, caminaremos en sus mandamientos y amaremos las cosas que él amó, absteniéndonos de toda maldad, la codicia, amor de dinero, mal hablar, testimonio falso, “no rindiendo malo por malo, quejar por quejar, ni golpe por golpe, ni maldición por maldición.”20 (insinuando que no “nos resucitará” si no hacemos su voluntad).

Poli. Filipenses 5.2 declara similarmente, “De la misma manera los diáconos deben ser intachables en la presencia de Su justicia, como siervos de Dios y de Cristo y no de los hombres, no calumniadores, sin doblez, no amantes del dinero, templados en todas las cosas, compasivos, diligentes, caminando conforme a la verdad del Señor, quien fue ‘siervo detodos’.  Porque si le agradamos a Él en este mundo presente recibiremos de Él lo que va a venir; asimismo que Él prometió levantarnos de la muerte, y que si somos ciudadanos dignos de su comunidad, ´también reinaremos con Él´, si solamente tengamos fe.”21 Nótense otra vez la triple repetición de la palabra “condicionalista” si, indicando que no vamos a “recibir lo que es para venir”, que no “nos levantaré de la muerte”, y que no “reinaremos con Él” si no “le agradamos”, no somos “ciudadanos dignos de su comunidad, y no tenemos fe.

Poli. Filipenses dice que, “todo persona...pervierta los oráculos de Señor a sus propios deseos, y dice que no hay ni resurrección ni juicio, esa es el primogénito de Satanás.”

Al otro lado, Poli. Filipenses 9:1-2 dice que, “Ignacio, y Zosimo, y Rufus,...y...Pablo mismo, y lo demás de los apóstoles...están [ahora] en...la presencia del Señor...”— tal vez indicando que Policarpo se debe alistar entre los Condicionalistas que creen que cristianos van directamente al cielo en la muerte. Nótense, sin embargo, que este pasaje no dice nada del destino de los no creyentes, que es la cuestión de que se tratan los Condicionalistas y los Naturalistas.  También, nótense que la palabra “ahora” se imprima en corchetes, indicando que el traductor (el Dr. Cleveland Coxe) la suplió con la teoría de que “se insinúa” en el texto griego, aunque no está realmente incluido en ello.  Finalmente, nótense que Policarpo dice que esto apóstoles difuntos “[ahora] están en...la presencia del Señor...” no que están “en el cielo”—pues que el Señor se sabe ser omnipresente, esto no en verdad dice mucho.

El Martirio de Policarpo también contiene varias referencias a estos temas, algunos de cuales se dan a entender ser citaciones de Policarpo mismo, como, por ejemplo, lo siguiente:

“Vd. (refiriendo al procónsul) me amenaza con fuego que arde por una hora, y después de poco está extinguido, pero [Vd.] está ignorante del fuego del juicio que viene...reservado para los injustos.”  (Martirio 11:4).

“Te doy (refiriendo a Dios) gracias que Tu me has considerado digno de este día y esta hora, que yo tuviese parte en...la resurrección...del alma y del cuerpo los dos,...” (Martirio 14:3)

(Otras referencias a la inmortalidad en El Martirio de Policarpo se deben estudiar separadamente, como no necesariamente reflejando las ideas mismas de Policarpo, sino las ideas de los autores de la carta.  No he incluido estos autores como “fuentes” de este libro, pues no es cierto cuanto del texto presente de esta carta es original, y cuanto refleja interpolación por copistas más tardes, de las que varias están alistadas en el texto presente de capítulo 22.)

Policarpo tal vez no ha declarado específicamente que creía en la destrucción final de los que rechazan a Cristo, pero por lo menos “nunca intima la existencia de los perdidos en sufrimiento eterno.”22 A menos que haya mucha evidencia al contrario, luego, yo siento que tengo que clasificarle, junto con su buen amigo, Ignacio, como Condicionalista.

PAPIAS DE HIERÁPOLIS

Papias nació aproximadamente d. C. 70; no sabemos donde.  Fue alumno del Apóstol Juan, amigo de “otros que habían visto al Señor, y de Policarpo de Esmirna, y sirvió como obispo de Hierápolis, en Frigia, durante la primera mitad del siglo segundo.23 Fue martirizado en Pérgamo como d. C. 163.24

Papias escribió un libro de cinco volúmenes titulado Explicación de los Discursos del Señor que fue citado frecuentemente por escritores más tardes como Irineo de Lyons (d. C. 130-202) y Eusebio de Cesaría (d. C. 263-339).  Pues que ningunos ejemplares de este libro han sobrevivido hasta el día presente, sabemos su contenido solo por fragmentos preservados en estas citaciones.

En ningunos de estos fragmentos trata Papias directamente de la cuestión de la inmortalidad humana, pero hay un pasaje en que cita a 1 Corintios 15:25-26, que el Apóstol Pablo declara, “Porque es necesario que Cristo reine hasta poner (Dios) a todos sus enemigos debajo de sus (de Jesús) pies.  El último enemigo que será destruido es la muerte.”  Este es un pasaje “favorito” para muchos Condicionalistas, que lo entienden como que enseñar que, primero, los no creyentes serán “destruidos”, luego, el agente mismo  de destrucción (“la muerte”) cesará de existir.  Los escritores Naturalistas que he consultado rara vez refieren a este pasaje de todos modos.  Será difícil, en tal evidencia tan débil, sacar una conclusión en cuanto a que posición mantenía Papias, sino para decir que si fuera Naturalista, no dejó ningunos indicios (de que sabemos) para convencernos que fuera.  Yo, por eso, prefiero clasificarle, junto con su buen amigo, Policarpo de Esmirna, como Condicionalista.

LOS ESCRITORES DEL DIDACHÉ

El Didaché o Enseñanza de los Doce Apóstoles es un manual del catecismo (un manual para emplearse en la instrucción de nuevos conversos a la cristiandad) escrito como d. C. 120 o en Egipto o en Siria.25 Presenta los valores morales de la cristiandad como el “Camino de la Vida” (Didaché 1-2) y el pecado como “el Camino de la Muerte” (Didaché 5:1).

Tan lejos de insinuar que esta “muerte” implica tormenta eterna de almas inmortales, este intento a una “Teología Sistemática” lo más temprano sabido insinúa que los no creyentes ¡ni aún levantarán para juicio!  Didaché 16:6-7 dice, “Y entonces aparecen los signos de la verdad: en primer lugar, el signo de un desparrama en el cielo, entonces el signo del sonido de la trompeta. Y en tercer lugar, la resurrección de los muertos — pero no de todos, pero como se ha dicho: ´El Señor vendrá y todos sus santos con él´”26

Esta posición (que los muertos malvados no resucitarán) se ha mantenido, en tiempos modernos, por una minoridad pequeña de Condicionalistas — por ejemplo, por la denominación “Vida y Unión”, que fue fundada en 1863, y combinó con La Conferencia General de Cristianos Adventistas de America en 1964 — pero ¡ciertamente nunca se ha mantenido por los Naturalistas!  Hay poca cuestión, luego, sino que tengo que clasificar el escritor (los escritores) de la Enseñanza de los Doce Apóstoles con los otros Condicionalistas del parte temprano del siglo segundo.

Este hecho se puede ilustrar más por referencia a Didaché 10:2, que dice, “Te damos gracias, Padre Santo, por tu santo nombre, que has hecho para tabernáculo en nuestros corazones, y por el conocimiento y la fe y la inmortalidad, que has dado a conocer a nosotros por medio de tu Hijo Jesús.27 Esta declaración insinúa que el/los autor(es) de la Didaché no creían que la inmortalidad era un atributo natural del alma o espíritu humano.  El versículo próximo (Didaché 10:3) dice, “Tú, Todopoderoso Señor, creaste todas las cosas por el bien de su nombre, y has dado comida y bebida a los hombres para el gozo de ellos, para que pudieran dar gracias a ti, pero nosotros nos has bendecido con comida y bebida espirituales y luz eterna por medio de tu Hijo (Jesús)”.28 Esta declaración, también, insinúa que el/los autor(es) no creyeron que los no salvados (referido en el versículo como “hombres”) poseen naturalmente vida eterna (referido en el versículo como “luz eterna”).

Estoy, por eso, convencido que el(los) autor(es) desconocidos de la Didaché fue, o fueron, Condicionalista(s).

CUADRATO DE ATENAS

Cuadrato nació hacia fines del siglo primero en algún lugar de Asia Menor.  “Según Eusebio, afirmó haber sido un discípulo de los apóstoles.”29 Sirvió como Obispo de Atenas durante la primera mitad del siglo segundo.  No sabemos nada del tiempo ni las circunstancias de su muerte.

En d. C. 126, Cuadrato escribió una Apología por la Religión Cristiana que fue dirigida al Emperador Adriano.  Sólo un fragmento pequeño de esta obra se ha preservado.

Lo poco que tenemos de la Apología pone énfasis en la resurrección de los muertos, frecuentemente empleando términos como “resucitado de entre los muertos” y “levantado”.  No hace ninguna mención cualquiera del concepto de un alma que no muere.  La verdad es que esta evidencia es escasa, pero a falta de otra evidencia más que esa, prefiero clasificar a Cuadrato, por lo menos tentativamente, como Condicionalista, junto con su amigo y conciudadano, Arístides de Atenas.

"MATETES"

“Matetes” nació algún tiempo durante la segunda mitad del siglo primero; no sabemos donde.  Fue alumno del Apóstol Pablo o uno de los asociados de Pablo.30 No sabemos nada del tiempo ni las circunstancias de su muerte.

Como en d. C. 130, Matetes escribió una Epístola a Diogneto (posiblemente el mismo Diogneto que fue tutor del Emperador Romano, Marco Aurelio), que fue redescubierto en d. C. 1592.  Esta Epístola generalmente se refiere como Diogneto.

Diogneto 6:8 contiene la referencia más temprano conocida en una escriture cristiana al término “alma inmortal”: “El alma inmortal habita en un tabernáculo mortal.”  Sin embargo, ¡no es claro que Matetes creyó en la Inmortalidad Natural!  Varias otras referencias me llevan a creer lo contrario.  Por ejemplo:

Diogneto 4:6 refiere a cualquier ser humano, en general, como “mortal”.  Diogneto 9:3 describe a Cristo como “El Inmortal” y pecadores como “los que son mortales”.

En Diogneto 9:2, Matetes habla de “nuestra falta de mérito para alcanzar a la vida” y en  Diogneto 9:10, Matetes declara que “nuestra naturaleza no pudo alcanzar a la vida”, así que tenemos que “estimarle nuestra…Vida”.  Todas estas referencias parecen insinuar que Matetes no creyó que seres humanos sean naturalmente inmortales.

Otra vez, en Diogneto 9:3, Matetes dice que “nuestra maldad había llegado a su altura, y se había demostrado claramente que su recompensa, el castigo y la muerte, era inminente sobre nosotros…ha dado a Su propio Hijo como rescate por nosotros….”

Además, en cuanto al castigo final de los malvados, Diogneto 8:3 refiere al “fuego” como “a lo que ellos mismos (eso es, los filósofos paganos) luego llegaren”, y Diogneto 10:20 declara que “lo que es verdaderamente la muerte…está reservado para los que se condenarán al fuego eterno, que afligirá aún hasta el fin a los que estarán cometidos a ello.”  (¿El fin de que, se puede bien preguntar, “si no lo de su existencia”?)

Finalmente, en Diogneto 12:4 dice que “no es el árbol de conocimiento que destruye—es la desobediencia que resulta destructiva.”  Diogneto 12:5-6 sigue diciendo, “Dios…plantó del árbol de la vida en medio de paraíso, revelando…el camino a la vida…Porque ni puede existir la vida sin conocimiento, ni es seguro el conocimiento sin la vida.”

Siento justificado, entonces, después de todo, aunque tal vez con algo menos que la certeza, en clasificar a Matetes, por lo menos tentativamente, como un Condicionalista.

CLEMENTE DE CORINTO

El documento generalmente llamado 2 Clemente ha sido por mucho tiempo misterioso a los escolares patrísticos.  Según M. B. Riddle, es la obra de “un autor desconocido” quien puede haber sido el obispo de Corinto “entre a. C. 120 y d. C. 140”31 — por este razón lo llamaré “Clemente de Corinto” como una manera de honrar los dos la tradición que fue escrito por “Clemente” y la probabilidad que fue escrito en Corinto.

2 Clemente 1:7 declara que Jesucristo “nos ha salvado cuando estábamos al punto de perecer;” versículo 9 del mismo capítulo añade que “nuestra vida no era otra cosa que la muerte;” y versículo 11 refiere a “la destrucción a la que fueron expuesto (antes de que Él nos salvara).”

2 Clemente describe “pecadores” (2 Clemente 2:5, citando a Mateo 9:13) como “los que se perecen;” 2 Clemente 2:8 también los refiere como “pereciendo” y “acelerando a la destrucción.”

Por contraste, 2 Clemente 5.5 describe “la promesa de Cristo” como “la vida eterna,” y sigue para preguntar, “¿Con qué línea de conducta, entonces, vamos a lograr [esta bendición]?”  por supuesto, ¡ninguna “línea de conducta” sería necesario para “lograr” algo que una persona ya poseía por naturaleza!

En Capítulo 6, Clemente trata de la “enemistad” entre “este mundo y el siguiente” (versículo 4).  En este contexto, describe las cosas “que están por venir” como siendo “incorruptibles” (versículo 7).  Por contraste, (si no “hacemos la voluntad de Cristo) “nada nos librará del castigo eterna” (versículo 8).  Pues que lo contrario de “incorruptible” es, por definición, “corruptible,” la vista de Clemente de “castigo eterno” ha de ser “corrupción” (una palabra muchas veces empleada intercambiablemente con ambos “muerte” y “destrucción” en las escrituras que hemos estado estudiando).

Otra vez, 2 Clemente 7:3 refiere a “la línea recta” como “la carrera que es incorruptible” y 2 Clemente 7:7 lo refiere como “el concurso incorruptible.”

En Capítulo 8, Clemente dice que “haciendo la voluntad del Padre, y manteniendo la carne santa, y observando los mandamientos del Señor, vamos a obtener la vida eterna (versículo 4) y actualmente “cita” al Señor como diciendo, “Mantenga la carne santa y sin mancha el sello, para que podáis recibir la vida eterna” (versículo 6).  “Algunos han pensado que esto es una citación de un libro apócrifo desconocido, pero parece más bien una explicación de la palabras anteriores.”32

2 Clemente 15:2 emplea la expresión algo raro de “un alma…pereciendo” para describir un oidor de su mensaje no salvado.  En Capítulo 17, exhorta a sus oidores, “Que nos arrepintamos entonces de toda corazón, que nadie de nosotros perezca” (versículo 1) y exclama ¡cuanto más debe el alma ya conociente a Dios no perecer! (versículo 2).  Más tarde en el mismo capítulo dice, “tratamos de avanzar en los mandamientos del Señor, que todos tienen la misma mente que podamos ser reunidos para la vida (claramente, vida eterna)” (versículo 4).Por contraste, en versículo 10 dice que “los que…han negado a Jesús…se castigan con graves tormentos en el fuego inextinguible.”  No insiste, sin embargo (como hacen muchas veces Naturalistas modernas), que estos “tormentos” continúan para siempre.  ¡Diciendo que el fuego es “inextinguible” meramente enfatiza que su obra destructiva continuará sin disminución hasta que está terminada!  Recuerden, este destino está colocado para ser lo contrario de la promesa de “vida” (eterna) a los que lo escapan.  No puede consistir, entonces, en “vivir para siempre” en una “condición peor.”  Hay que consistir últimamente en el cesar de vivir.

En Capítulo 19, Clemente urge a sus oidores “arrepentimiento con todo el corazón, que así otorgan a vosotros mismos la salvación y la vida (eterna) (versículo 2).  Más tarde en el mismo capítulo, promete a los que “sufren en este mundo” que “recogerán el fruto imperecedero de la resurrección” (versículo 8), conduciendo a la experiencia de “la vida de nuevo…por siempre” (versículo 10).

Finalmente, en su doxología concluyente, Clemente refiere a Jesús como el “Príncipe de incorrupción” (2 Clemente 20:6).

El libro de Clemente (que es, en realidad, una homilía, o sermón) adquirió el título “2 Clemente” porque por mucho tiempo fue pensado incorrectamente (por muchas personas) de haber sido escrito por Clemente de Roma, cuya Epístola a los Corintios (la sola obra que se sabe fue escrito por él) por eso llamaba 1 Clemente (ver arriba).  Ciertamente este error no se hubiera hacer si Clemente mantuviera otra vista de una doctrina fundamental como la de Inmortalidad Humana.  Solo este hecho—reforzado, además, como es, por las referencias numerosas ya citadas—es suficiente para hacer claro que Clemente de Corinto, como su predecesor y tocayo, fue Condicionalista.

BERNABÉ DE ALEJANDRÍA

La llamada Epístola de Bernabé fue escrito en aproximadamente d. C. 235 por un Cristiano Judeo desconocido a quien ahora generalmente se refiere como “Bernabé de Alejandría”.  Este Bernabé no es el Apóstol Bernabé que acompañaba al Apóstol Pablo; pero generalmente se clasifica  como uno de los Padres Patrísticos.33

En varios lugares Bernabé describe la recompensa del Cristiano como una oportunidad de “vivir para siempre” (así insinuando que los no salvados no vivirán para siempre).  Por ejemplo:

En Bernabé 6:3, cita Isaías 28:16 como diciendo, “él que espera en Él vivirá para siempre.”  Realmente, Isaías 28:16 se lee, “él que creyere no se apresure.”  De modo parecido el Apóstol Pabla reformula este versículo cuando lo cita, en Romanos 10:11, como diciendo, “Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.”34 En cualquier caso, el punto de Bernabé (por insinuación) es que los que no “esperan en Él” no “vivirán para siempre”.

En Bernabé 8:5, refiere a esta citación otra vez, diciendo, “¿Y por qué fue puesto la lana en la madera?  Porque el reino de Jesús está en la madera, y porque los que esperan en él vivirán para siempre.”35

En Bernabé 9:6, cita al Salmo 34:12 como preguntando, “¿Quién es él que quiere vivir para siempre?”  Realmente, salmo 34:12 se lee, “¿Quién es el hombre que desea vida, Que desea muchos días para ver el bien?”Así, mientras David solo podía preguntar sobre una vida larga, Bernabé claramente le entiende ser preguntando sobre la vida eterna.  Pero, si seres humanos poseían inmortalidad por naturaleza, ninguna de las dos preguntas tendría cualquier sentido.

En Bernabé 11:10, refiere a Ezequiel 47:1-12 como enseñando que “había un río pasando a la mano derecho, y árboles hermosos crecieran de él, y cualesquier comieran de él vivieren para siempre.”36 Esto es un buen resumen de un pasaje algo largo en Ezequiel.  Bernabé 11:11 sigue para “explicar” esta enseñanza por decir que, “Quiere decir que quien oye y cree estas cosas habladas vivirá para siempre.”37

En cuanto al destino de los no creyentes, Bernabé 6:2 cita Isaías 50:9 como diciendo, “Ay de vosotros, porque todos envejeceréis como una prenda y la polilla os comerá.”38 Esta es una citación bien correcta..

En Bernabé 11.7, cita al Salmo 1:4-6 como diciendo, “No es así con los malvados, no es así; pero son como la paja que el viento aleja de la faz de la tierra.  Por eso los malvados no se levantarán en juicio, ni pecadores en el concilio de los justos, porque el Señor conoce el camino de los justos, y el camino de los impíos perecerá.”39 Esto, también, es una citación bien correcta, y el pasaje es otro “favorito” de muchos escritores Condicionalistas.  Nótense que Bernabé ha reformulado un poquito el Salmo 1:5, para que lea “los malvados no se levantarán en juicio,” donde el Salmo realmente dice, “los malos no estarán de pie*en el juicio.” Esto puede ser una indicación que él mantuvo la posición de ninguna resurrección” que he descrito en conexión  con nuestra discusión del Didaché (ver la página 28).

* (Traducción de Torres Amat. “No se levantarán” - Reina Valera. “No se sostendrán” - NVI y Biblia de Jerusalén. dcv)

Bernabé 15:9 dice, “Su Hijo, viniendo [], destruirá el tiempo del hombre malo, y juzgar a los impíos…”  Si el “tiempo” del hombre malo es para “destruir” en el “juicio” de los “impíos”, los hombres malos e impíos han de ser también “destruidos”, o de alguna manera existirían sin tener ningún “tiempo” en que hacerlo.  Tres versículos más tarde (15:12) Bernabé sigue diciendo, “nosotros mismos, habiendo recibido la promesa, lo malo no más existiendo, y todas cosas habiendo sido renovado por el Señor, podremos obrar lo justo.”  Si “lo malo” ya no “existe” después del día de juicio, entonces personas malas e impías mismas no han de existir entonces.  Así ciertamente no pueden ser inmortales si va a venir un tiempo en que ellos cesarán de existir.

Bernabé 20:1 dice que “El camino de El Negro (eso es, el Diablo) es tortuosa y lleno de maldición, porque es el camino de muerte eterno con castigo, y en ello están las cosas que destruyen su alma—idolatría, terquedad, arrogancia de poder, hipocresía, duplicidad, adulterio, homicidio, robo, orgullo, transgresión, estafa, autosuficiencia, encantamientos, mágico, codicia, falta del temor a Dios.”40

Y Bernabé 21:1-3 dice, “Es bueno, entonces, que él que ha aprendido las ordenanzas del Señor, tantos como que han estado escritos, debe caminar en ellas.  Porque él que hace estas cosas se glorificará en el reino de Dios, y él que escoge las otras perecerá con sus obras.  Por esta razón hay una resurrección, por esta razón hay una recompensa.”41

En la epístola entera no hace mención de un “alma inmortal” ni de “tormento sin fin”.  Claramente, Bernabé de Alejandría hay que clasificar como Condicionalista.

ARÍSTIDES DE ATENAS

Marciano Arístides nació en algún tiempo tardío en el siglo primero, probablemente en Atenas.  Era filósofo, y continuaba llevar su toga de filósofo depuse de que llegó a ser cristiano en la parte temprana de siglo dos.  No sabemos nada del tiempo ni de las circunstancias de su muerte.

Arístides escribió una Apología en aproximadamente d. C. 140, dirigida al Emperador Romano, Antonio.  Este libro fue perdido por cientos de años, pero fue redescubierto en el siglo diecinueve tardío.42

La Apología hace dos declaraciones sobre el tema de la inmortalidad.  En Capítulo 1, dice que “Dios” (¡no el hombre!”) es “inmortal”; y en Capítulo 7, dice que el hombre “tiene un principio y un fin” y está “destruido” por la “muerte”.  Estas afirmaciones son comunes en escrituras Condicionalistas.  Al otro lado, Arístides no hace ningunas declaraciones que me inclinarían a la vista de que fue Naturalista.  Por eso, le clasifico como un Condicionalista.

HERMAS DE ROMA

Hermas nació aproximadamente d. C. 100 en Roma.  Su hermano, Pío I, sirvió como el décimo obispo de Roma d. C. 140-155.43 Herma y Pío pudieron haber sido nietos del Hermas a quien el Apóstol Pabla envía saludos en Romanos 16:14.  No sabemos nada del tiempo ni de las circunstancias de su muerte.

Aproximadamente d. C. 154, Hermas escribió una novela (un tipo de “El Progreso del Peregrino  del siglo dos”) llamado El Pastor, que está en tres partes, conocidos, respectivamente, como las Visiones, los Mandamientos, y las Similitudes  (o Parábolas).  Pío encomendó oficialmente a este libro como “una instrucción útil para la gente.”  Como resultado, llegó a ser muy popular, y muchas personas creían que se debería incluir en el Nuevo Testamento.

El Pastor frecuentemente emplea la expresión “vivir para Dios” para querer decir “vivir para siempre” (el uso probablemente derivado de Romanos 6:10, donde el Apóstol Pablo, hablando de Cristo, dice, “En cuanto a su muerte, murió la pecado una vez y para siempre; en cuanto a su vida, vive para Dios”—claramente, en este contexto, queriendo decir, “él vive para siempre”), y casi siempre conecta esta expresión con una condición como “si Ud. cumple con todas estos mandamientos.”  Aquí hay algunos ejemplos de este uso:

Mantenga estos mandamientos, y echa lejos de ti toda la concupiscencia y la maldad, y ponte la fuerza de la justicia, y vivir para Dios, si sigues este mandamiento.  (Mandamientos 1:5)

Y todo aquel que escuche este mandamiento, y parte de aquel iniquidad que les a falsedad, vivirá a Dios".  (Mandamientos 3:10)

"Usted vivirá si guarda mis mandamientos, y camina en ellos. Y todo el que oye y mantiene estos mandamientos, vivirá para Dios".  (Mandamientos 4:17)

“Guarde, por lo tanto, su castidad y pureza, y vivirá para Dios”.  (Mandamientos 4:27)

“Tantos como arrepientan con toda corazón, vivirán para Dios.”  (Mandamientos 5:9)

“Quienquiera que observe estos mandamientos vivirá para Dios.”  (Mandamientos 5:19)

“Absténgase por eso de ellos, para que viva para Dios.” (Mandamientos 8:7)

Si observa todos estos mandamientos, vivirá para Dios.  Y todos los que observarán estos mandamientos vivirán para Dios.”  (Mandamientos 8:12).

“Por eso mantenga la virtud de fe, y salga de la duda, en que no hay virtud, y vivirá para Dios.  Y vivirán para Dios, tantas personas que hagan estas cosas.”  (Mandamientos 9:11)

“Límpiese de tristeza, que es malvada, y vivirá para Dios.  Y todos los otros vivirán para Dios, tantos como pondrán a un lado tristeza y se pondrán alegría.” (Mandamientos 10:23)

“Quienquiera, por eso que saldrá de todos deseos malvados, vivirá para Dios.” (Mandamientos 12:6)

“Observe sus mandamientos, para que vivirá para Dios.”  (Mandamientos 12:3)

“Y también los observarán todos los que limpian sus corazones de los deseos vanos del mundo presente, y vivirán para Dios.”  (Mandamientos 12:36)

Si hace estas cosas, y le teme, y abstiene de cada obra malvada, vivirá para Dios.”  (Similitudes 5:6)

“Mantenga por eso los dos puros, y vivirá para Dios.”  (Similitudes 5:63)

“Quienquiera caminare en ellos vivirá para Dios.  (Similitudes 6:1)

“Camine en mis mandamientos, y vivirá para Dios.”  (Similitudes 6:6)

“Diga a todos hombres que arrepientan, y vivirán para Dios.”  (Similitudes 8:79)

“Quienesquiera que arrepienten con toda su corazón, y se limpian con todos los malos que he antes mencionado, y no añaden algo más a sus pecados, recibirán del Señor la cura de sus iniquidades anteriores, si no hacen ninguna duda de estos mandamientos, y vivirán para Dios.”  (Similitudes 8:82)

Si estos por eso arrepientan, vivirán para Dios.”  (Similitudes 9:204)

Por contraste, en muchos lugares, Hermas describe el destino final de los malvados como “muerte”, “destrucción”, “no vivir”, “morir para Dios”, etcétera.  Aquí hay algunos ejemplos de este uso:

“El recuerdo de malos obra la muerte.” (Visiones 2.23)

“Sea inocente y sin disimulación; así será como un infante que no sabe ninguna mala intención que destruye la vida del hombre.  (Mandamientos 2:1)

“Los que hacen tales cosas siguen el camino de la muerte.” (Mandamientos 4:2)

“El camino malo no tiene buen fin, pero tiene muchos escollos; es muy áspero y lleno de espinas, y conduce a destrucción.”  (Mandamientos 6:4)

“Él que no puede evitar estas cosas, no puede vivir para Dios.”  (Mandamientos 89:4)

“Es muy horrible y salvaje: y por su salvaje consume los hombres.  Y especialmente si un siervo de Dios acaso se caiga en ello, a menos que sea muy sabio, está arruinado por ello.  Porque destruye a los que no tienen la prenda de un buen deseo y están involucrado en los asuntos del mundo presente, y los entrega a la muerte.” (Mandamientos 12:2)

Los que están sujetos [a deseos malos] morirán para siempre.”  (Mandamientos 12:6)

“Teman al Señor Todopoderoso, que puede salvar y destruirles.”  (Mandamientos 12:33)

“Los malvados, como los árboles que vieron secos, y como tal se encontrarán secos y sin fruta en el otro mundo, y como madera seca se quemarán.”  (Similitudes 4:4)

“Y si profanará al Espíritu Sant, no vivirá.”  (Similitudes 5:59)

“Estos tipos de hombres son ordenados a muerte.”  (Similitudes 6:13)

“Los que están muertos, están completamente desaparecidos para siempre.”  (Similitudes 6:15)

“Quienesquiera que continuarán en ellos, y no se arrepentirán de lo que han hecho, traerán muerte sobre ellos mismos.”  (Similitudes 6:44)

“Todos estos están muertos para Dios: y Ud. ve que ninguno de ellos han arrepentido, aunque han oído mis mandamientos que Ud. ha entrado a ellos.  De estos hombres, por eso, la vida es bien distante.”  (Similitudes 8:52)

“Los que no se arrepentirán perderán ambos [la oportunidad para] arrepentimiento y vida.”  ) Similitudes 8:54)

“Para los que no se arrepientan, la muerte está preparado.”  (Similitudes 8:55)

“Los que no se arrepentirán, pero continuarán en sus hechos malos, morirán la muerte.”  (Similitudes 8:59)

“Si alguien volverá otra vez a sus disensión, se quedará de la torre, y perderá su vida.”  (Similitudes 8:63)

“Por sediciones y desdén de la ley, comprarán muerte para ellos mismos.”  (Similitudes 8:64)

Si no se arrepentirán, morirán.”  (Similitudes 8:67)

“Muchos han totalmente salido de Dios.  Estos han completamente perdido la vida.”   Similitudes 8:68)

Si continuarán en sus hechos malos morirán.”  (Similitudes 8:69)

“Los que no se arrepienten, pero continúan todavía en sus placeres, están cerca de la muerte.” (Similitudes 8:74

“Los que continuará añadir a sus transgresiones, y todavía conversarán con las concupiscencias del mundo presente, condenarán a sí mismos a muerte.”  (Similitudes 8:83)

Si vivirán malo, se les castigarán doblemente, y morirán para siempre.”  (Similitudes 9:173)

Si continuarán en sus caminos malos. les entregarán a las mujeres que les quitarán su vida.”  (Similitudes 9:192)

“Estos también pueden vivir, si dentro de poco se arrepientan, pero si no, les entregarán a esos mujeres que les quitarán su vida.”  (Similitudes 9:197)

Si Ud. no [se arrepienta], le entregará a él hasta la muerte.”  (Similitudes 9:209)

“Pero él que se arrepentirá hay que apresurarse su arrepentimiento, antes que la construcción de este torre se termine: de lo contrario le entregará por estas mujeres hasta la muerte.”  (Similitudes 9:225)

“Las palabras de tales hombres infeccionan y destruyen a los hombres.”  (Similitudes 9:227)

“Algunos de ellos, habiendo arrepentido, han sido salvados, y así también serán salvados otros del mismo tipo, si se arrepientan, pero si no, morirán.  (Similitudes 9:228)

“Tenga cuidado entonces, Uds. que tienen tales pensamientos, que este mente no continúe en sigo, y mueren para Dios.  (Similitudes 9:238)

Si continúa en mal intención, y en el recuerdo de daños, tales pecadores no vivirán para Dios.”  (Similitudes 9:276)

“Pero los que no cumplan con sus mandamientos, huyen de su vida, y son adversarios a ella.  Y ellos que no observan sus mandamientos, se les entregarán a sí mismos a muerte.”  (Similitudes 10:13)

”Y quienquiera camine en estos mandamientos, vivirá, y estará alegre en su vida.  Pero él que con ellos no los cumpla, no vivirá.”  (Similitudes 10:23)

Tal vez la doctrina de Inmortalidad Condicional nunca ha sido más claramente expresada que en Mandamientos 7:6 que se lee, “Solo ellos que temen al Señor y observan Sus mandamientos tienen vida con Dios, pero en cuanto a los que no observan Sus mandamientos, no hay ninguna vida en ellos.”

“Hermas claramente no mantiene la inmortalidad inherente e irrevocable para los malvados.”44En ningún punto en este libro (que es aproximadamente tan largo, en versículos, come el Evangelio según Mateo, se menciona, ni aun insinúa, los conceptos de que el alma va al Cielo o al Infierno en la muerte, el tormento eterno de los condenados, o un “espíritu que no muere”.  Pero, tan lejos de representar una posición de minoridad en la Iglesia Primitiva, sabemos que el Pastor fue citado como Escritura por Ireneo de Lyón (d. C. 130-202), fue elogiado por Tertuliano de Cartago (d. C. 145-220), fue considerado divinamente inspirado por Orígenes de Alejandría, y fue adjuntado a algunos de los manuscritos más ancianos de Nuevo Testamento mismo!45 Tengo que concluir los dos que Hermas mismo fue un Condicionalista y que escribió El Pastor a un tiempo en la historia cuando Condicionalismo fue mantenido por la mayoría predominante de cristianos.

Además, pues que ya hemos terminado nuestro estudio de los Padres Apostólicos, y no hemos encontrado ninguno de ellos de ser Naturalistas, tengo que estar de acuerdo con la conclusión del Dr. James K. Brandyberry que, “la enseñanza de inmortalidad innata está ausente de los Padres Apostólicos, los escritores cristianos que vivieron más cerca de o cuyas vidas en parte eran paralelas a los últimos de los apóstoles.”46

LOS PADRES SUBAPOSTÓLICOS

Como mencionado anteriormente, los Padres Sub-Apostólicos que escribieron en el tema de la inmortalidad humana fueron:

Justino de Samaria (d. C. 106-165)

Taciano de Asiria (d. C. 110-180)

Teófilo de Antioquia (d. C. 115-181)

Melitón de Sardes (d. C. ¿?-190)

Atenágoro de Atenas (d. C. 127-190)

Polícrates de Éfeso (d. C. 125-196)

Irineo de Lyón (d. C. 130-202)

Sus escrituras cubren aproximadamente la segunda mitad del siglo dos a. C.

JUSTINO DE SAMARIA

Flavio Justino, popularmente conocido como Justino el Mártir (este apodo quiere decir “el Testigo), nació aproximadamente d. C. 106 en Flavia Neapolis (conocido anteriormente como Siquén, ahora conocido como Nablus), en Samaria.  Como hombre joven, estudió en todas las escuelas filosóficas de los griegos—Estoica, Aristotélica, Pitagórica, y Platónica.  “Estas filosofías nunca le satisficieron.”47 Se convirtió a la cristiandad cerca de d. C. 130, pero continúo llevar la ropa distinta de un filósofo, “como signo de que había alcanzado a la sola filosofía verdadera.”  Viajó extensivamente, últimamente (por d. C. 150) estableciéndose en Roma donde trabajó como maestro.  Justino “fue realmente el primero de intentar de interpretar a la cristiandad desde un punto de vista griega.”  Durante este tiempo, los cristianos estaban constantemente perseguidos.  Junto con otros cristianos, Justino fue interrogado por Q. Junio Rústico, que fue el prefecto de la ciudad de Roma.  Los cristianos fueron mandados de renunciar a la cristiandad y de ofrecer sacrificios a los dioses romanos.  Junto con Justino, todos negaron de renunciar su fe y fueron decapitados por su profesión de cristiandad en algún momento entre d. C. 163 y d. C. 167.

Las escrituras de Justino incluyen su Primera Apología (d. C. 155), un Diálogo con Trifón (d. C. 158), y su Segunda Apología (d. C. 161), tanto como varias tratados más pequeños y menos conocidos, tales como Discursos a los Griegos, Conferencia para los Griegos, y Sobre el Gobierno Solo de Dios, Sobre la Resurrección.

En Primera Apología 8:2, Justino dice, “…impulsado por el deseo de la vida eterna y pura, nosotros [cristianos] buscan morada que está con Dios, el Padre y Creador de todo, y nos apuramos a confesar nuestra fe, persuadidos y convencidos como somos que los que han probado a Dios por sus obras que Le siguieron, y les gustó vivir con Él donde no hay pecado para disturbar, puede obtener estas cosas.”  Dustin Smith (en su trabajo inédito sobre Justino el Mártir) comenta, “…vida eterna…parece algo que no tenemos porque es algo para que anhelamos…vida eterna es algo que podemos obtener.”48 ¿Pero porque desearíamos y porque tendríamos de obtener — vida eterna si ya la poseyéramos por naturaleza?

En Primera Apología 10:4, Justino dice, “…en el principio [Dios] nos creyó cuando no existimos,” y continúa arguyendo, en esta premisa, “en manera semejante, los que escogen lo que le agradece a Él están…estimados dignos de incorrupción…”  Este argumento parecería insinuar que: 1) los que no escogen lo que le agradece a Él no se estiman dignos de incorrupción o inmortalidad, y 2) pues que los no salvados no existían antes de ser creados, no existirán cuando los salvados estén hechos inmortales.

En Primera Apología 13:1, Justino presente uno de las varias deberes de un cristiano como, “presentar ante [Dios] peticiones para que nosotros existamos otra vez en incorrupción por fe en Él.”  Si, no obstante, almas (aun de los que no tienen fe en Él) son por naturaleza incorruptibles, como había enseñado Platón, ¿por qué sería necesario presentar tales “peticiones”?

En Primera Apología 21:9, Justino dice que “sólo los que han vivido cerca de Dios se harán inmortales.”  Claramente, de su uso de la palabra “hacer” en este contexto, quiere insinuar que no son "automáticamente” inmortales; también, de su uso de la palabra “sólo”, ciertamente insinúa que los que no han “vivido cerca de Dios” no son inmortales.

De modo parecido, en Discurso de los Griegos 5:6, Justino dice, “La Palabra [Divina]…hace a los mortales inmortales,….”  Parece exagerar apuntar que “mortales” (por definición) no son “inmortal” – ¡y que necesita la intervención milagrosa de Dios para “hacerlos así¡  Pero tal declaración obvia es precisamente lo que niegan los que mantienen el Naturalismo.

En Primera Apología 26:2-4, como parte de una sección larga en cuanto a profetas falsos, Justino describe la carera, y veneración subsiguiente, Simón el Mago (ver Hechos 8:9-24), siguiendo (en versículo 5) para describir a Meandro de Capparetea como “un discípulo de Simón [el Mago], e inspirado por diablos….”  En versículo 6, nos informe que Meandro “persuadió a los que se le adhirieron que nunca murieren…”—así, por insinuación, afirmando, como hace en otra lugar, que los malvados últimamente mueren (como opuesto a vivir para siempre en un estado de tormento consciente).

En Primera Apología 39:10, comparando la lealtad de soldados romanos al Emperador Romano con la lealtad de cristianos a Cristo, Justino dice, “si los soldados alistados por Ud., y que han prestado juramento militar, prefieren su lealtad [a Ud.] a su propia vida…aunque Ud. no puede ofrecerles nada incorruptible, sea verdaderamente ridículo si nosotros, que anhelamos de todo corazón la incorrupción, no soportáremos todas cosas (por ejemplo, persecución, tormenta, muerte), para obtener lo que deseamos (eso es, incorrupción, o inmortalidad) de Él (eso es, de Dios) quien puede otorgarla.”  ¿Por qué “anhelaban con todo corazón” cristianos “obtener” inmortalidad de  “Él que puede otorgarla” si ya la poseían por naturaleza?

Primera Apología 42:5 se lee, “Jesucristo, siendo crucificado muerte, se resucitó, y habiendo ascendido al cielo, reinó; y por esas cosas que fueron publicadas por los apóstoles en Su nombre entre todas las naciones, hay alegría dado a los que esperan la inmortalidad prometida por Él.  ¿Por qué se diría que cristianos esperan” una inmortalidad “prometida” a ellos por Jesús si todos seres humanos ya poseían inmortalidad por naturaleza?

En Primera Apología 44:8 Justino dice que “la espada de Dios es fuego, de que los que deciden hacer malo llegan a ser el combustible.”  ¿En qué teoría de la física o la química quema el “combustible” del fuego para siempre y nunca se consume?

Otra vez, en Primera Apología 54:3, Justino dice que “los malvados entre los hombres se castigarán  por fuego.”

Antes de su conversión, Justino, como muchos filósofos griegos, creyó en la Inmortalidad Natural.  En el primer capítulo del Diálogo con Trifón, describe a los platónicos como los que han “supuesto que el alma es inmortal” y por eso creen en la inmortalidad (inherente) del alma.  Es aun más instructivo, por eso, observar tan vigorosamente él propugnó el Condicionalismo después de hacerse cristiano.

Los primeros capítulos del Diálogo con Trifón contienen el testimonio de Justino en cuanto a la manera en que se hizo cristiano.  Después de describir sus estudios en filosofía (griega), Justino relata su encuentro con un “cierto viejo” (Diálogo con Trifón 3:2) que compartió la Buena Noticia de Cristo con él.  A un punto durante esa discusión, el “viejo” preguntó a Justino, “¿Es inmortal…el alma…?” (Diálogo con Trifón 4:7).  “Seguramente,” replicó Justino (4.9).  El entero capitulo siguiente (Diálogo con Trifón 5) es entonces dedicado al tema, “El Alma No Es De Su Propia Naturaleza Inmortal.”  En el versículo noveno de este capítulo, el viejo pregunta, “¿Ellos (eso es, almas) no son, entonces, inmortales?”  Forzado a la sola conclusión lógica (después de lo que se ha dicho en las primeras ocho versículos), Justino replica “No.”49

En el capítulo siguiente, (Diálogo con Trifón 6:7-8), el viejo dice, “El alma participe de la vida, pues que Dios quiere que viva.  Así, entonces, no aun participará [de la vida] cuando Dios no quiere que viva…  Siempre que hay que el alma cese de existir, el espíritu de vida está quitado de él, y no hay más alma.

En Diálogo con Trifón 12:1, Justino cita a Isaías 55:3 como diciendo, “Escuchen Mis palabras, y su alma vivirá (esto es una citación fiel del texto de la Septuaginta; el texto Masorético lee sencillamente, “escuchen, y su alma vivirá”).  De todos modos, el punto es lo mismo: “si una persona no escuche entonces su alma no viviera.  Porque [creen] es posible que un alma ´no viva´… parezca que Justino e Isaías no son Naturalistas sino claramente Condicionalistas”50

En Diálogo con Trifón 39:11, Justino refiere al “espíritu malvado y engañoso, el serpiente” (Satanás), y declara que él “no cesará de ejecutar y perseguir a los que confiesan el nombre de Cristo hasta que Él venga otra vez, y destruya a todos, y rinda a cada uno su castigo merecido.”  Dustin Smith comenta, “Aquí Justino nos dice que Jesús va a regresar y luego juzgar al pueblo….los que están juzgado en una manera negativa…están para destruir…. el alma…puede en efecto morir, y por eso no es inmortal por naturaleza.”51

En Diálogo con Trifón 46:15  Justino dice, “nosotros [cristianos]… regocijamos en la muerte, creyendo que Dios nos va a levantar por Su Cristo, y nos hará… inmortal....”  ¡No sería necesario que Dios “haga” inmortal a un alma “inmortal”!

Similarmente, en Diálogo con Trifón 69:18, Justino afirma que, “si alguien…sea observador de los doctrinas enviados por [Jesús] Él le levantará en Su segunda advenimiento perfectamente sano, después que le ha hecho inmortal....”  Otra vez, no sería necesario para que Jesús “haga” a un alma inmortal “inmortal.”

Tan fuertemente, en efecto, mantenía Justino esta creencia, que dijo a su amigo judío, “Si Ud. ha andado con algunos que se llaman cristianos, pero que no reconocen esta [verdad], y aventuran a blasfemar al Dios de Abrahán, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacobo; que dicen que no hay resurrección de los muertos, y que sus almas, cuando mueren, se llevan al cielo; no imagínese que son cristianos (Diálogo con Trifón 80:9).  ¡Esto es lenguaje mucho más fuerte que la que emplearía lo más de Condicionalistas modernas!

En Diálogo con Trifón 100:10, Justino declara, “Dios destruye ambos el serpiente [eso es, Satanás] y los ángeles [eso es, demonios] y hombres[eso es, seres humanos] que son como él [Satanás]; pero obra liberación de muerte a los que arrepienten de su maldad [eso es, cristianos] y creen en Él [eso es, Jesús].”  Nótense comer “muerte” se equivale con “destrucción”—y como el último (destrucción) es el castigo de pecadores, mientra los santos son “liberados” del anterior (muerte, no tormento eterno).

Similarmente, en Segunda Apología 7:1, Justino dice que “los ángeles malvados y demonios y hombres cesarán de existir” en la “destrucción de mundo entero”.  Dustin Smith comenta, “Justino hace todo[lo posible] para mostrarnos  [que] va a ser un tiempo en el futuro cuando ángeles, demonios, y hombres [malvados] cesarán de existir.  Pero según [Naturalistas] esto es imposible porque el alma es inmortal y vivirá para siempre o en el cielo o [el infierno]…. Justino cree que el alma…no es inmortal.”52

En Diálogo con Trifón 117:6, Justino declara, “Él [Dios] levantará a todos hombres de la muerte, y apuntar a algunos [eso es, cristianos] para ser incorruptibles, inmortales, y libres de tristeza en el reino eterno e imperecedor; pero enviará otros [eso es, no cristianos] afuera al castigo eterno del fuego.”  Nótense como el “castigo” último se contraste con el “apuntar” anterior: insinuando que los enviados al fuego no son “inmortales mientras loa que están apuntados al “reino” sí son.

En Diálogo con Trifón 121:11, Justino dice que, “en Su advenimiento glorioso”,  Jesús “destruirá por todos modos todos los que le odiaban, y que injusticiamente salieron de Él….”  (¡“Destruir”, no “mantener vivos en tormento”!)

En Conferencia para los Griegos 35:4, Justino urge a sus lectores de “aprender” de la Biblia “lo que le dará vida eterna” — insinuando, por supuesto, que si no aprenden esta información, no tendrán vida eterna.

Hay un tratamiento largo de este tema en el tratado de Justino Sobre la Resurrección, que incluye declaraciones como las siguientes:

“…la Palabra…vino a nosotros…dándonos en Si Mismo…vida eterna…! (1:11) (insinuando que no poseímos vida eterna “en nosotros mismos”).

Platón dice…que no se puede producir nada de lo que ya no existe, ni se puede destruir ni disolver hasta lo que no tiene existencia,” (6:3’4) (en contraste con la propia creencia de Justino que tales cosas son posibles, con Dios).

“Porque como en el caso de una yunta de bueyes, si el uno o el otro está librado del yugo, ninguno de ellos puede arar por sí mismo, así tampoco puede alma ni cuerpo por si mismo efectuar nada,” (¡tal como continuar vivir por ni aun un momento, ni que hablar de para siempre!) “si estén librados del yugo de su comunión.” (8.4)

“Dios ha llamado al hombre a vida y resurrección….” (8:18) (si “el hombre” hay que ser “llamado” a vida y resurrección, no hay que estar destinado a ellas aparte de tal “llamada”).

“…los que dicen, que…no se deduciría inmediatamente que [el cuerpo] tiene la promesa de la resurrección…dicen…el alma es incorruptible…” (8:4,24) (en contraste con la propia creencia de Justino que el cuerpo tiene “la promesa de la resurrección” para que esperar, y que el alma es “corruptible”).

“¿…porque ya soportamos esos argumentos sin creencia y peligrosos, y faltan de ver que estamos retrasando cuando escuchamos a tal argumento como esto: que el alma es inmortal,…?  Porque esto solíamos oír de Pitágoras y Platón (quienes creyeron en Inmortalidad Natural)…antes de que aprendiéramos la verdad (eso es, que el alma es mortal).  (10:6-7)

Dustin Smith concluye, “[Justino] dice muchas cosas para demostrar que no cree que el alma es inmortal.  También cita pasajes de la Biblia que muestran que almas puede morir y que le esperanza verdadera de un creyente está en el cumplimiento futuro del Reino de Dios.  Las escrituras de Justino cubren más que 150 páginas y [él está] considerado ser uno de los colaboradores de los Padres Sub-Apostólicos.”53

Aunque algunos escolares han intentado descubrir rastros del Naturalismo Neo-Platónico en las escrituras de Justino (y la verdad es con una medida de éxito, y esta, no sorprendente, considerando su educación temprano), es la conclusión de una lista imponente54 que era, en realidad, como yo le he presentado ser, una Condicionalista muy franca.

TACIANO DE ASIRIA

Taciano el Apologista nación aproximadamente d. C. 110 en Asiria.  Al primero fue un estudiante entusiasmado de literatura pagana y se dedicó al estudio de filosofía.55 Luego se hizo alumno de Justino Mártir y se convirtió a cristiandad.  Después de la muerte de su ilustre mentor (d. C. 165), Taciano regresó a su país y fundó una secta ascética llamado los Encratites (que quiere decir “los auto-controlados”), que más tarde fue condenado como herético.  Pero Taciano mismo murió mucho tiempo antes de que ocurriera eso, en d. C. 180.

De sus escrituras numerosas, solo han sobrevivido su famoso Diatesseron (una Armonía de los Cuatro Evangelios, escrito como d. C. 175), y un Discurso para los Griegos a que generalmente se refiere como el Oratio.

En Oratio 6:4 Taciano dice, “”así como, no existiendo yo antes de nacer, no sabía que fuera, y solo existí en la potencialidad de materia carnal, pero naciendo, después de un estado anterior de nada, he obtenido por medio de mi nacimiento una certeza de mi existencia, en la misma manera, habiendo nacido, y porque la muerte no existiese más, y no se viere más, existiré otra vez (eso es, después de la Resurrección).”56

Según Taciano, “el Padre que Le engendró hizo al hombre un imagen de inmortalidad, para que, como la incorrupción está con Dios, en manera semejante, el hombre, compartiendo en una parte de Dios, pudiera tener el principio inmortal también,” (Oratio 10:19)57 — pero, en la Caída, el hombre “fue separado de el” y se hizo “mortal” (Oratio 7:7).58 Por consecuencia, el hombre pecaminoso está “destinado…a morir” (Oratio 11:10).59

Tratando de mitología pagana sobre astronomía, Taciano declara que “hombres, perjurándose por alquiler,…dicen…que reyes han ascendido en los cielos…” (Oratio 10:10).  Claramente, si Taciano no creyó que “reyes” vayan al cielo cuando mueren, no asumió que otros “hombres” irían.  Más tarde en el mismo capítulo, (Oratio 10:19), en tratar la historia de “hija de Tyndarus,” contraste la expresión “donado con inmortalidad” con la expresión “puesto a la muerte”, demostrando otra vez su creencia que alguien que muere obviamente no posee inmortalidad.

Oratio 13:1 hace esta declaración clara:  “El alma no es de sí misma inmortal, O griegos, sino mortal.”60

Que Taciano no creyó en ningún tipo de existencia para almas incorpóreos es claro de su declaración en Oratio 15:2, que, “el alma humana …[nunca] podría aparecer por sí mismo sin cuerpo.”

En Oratio 15:14, Taciano refiere a la condición de hombres “después de la pérdida de inmortalidad.  (Si inmortalidad se ha “perdido”, los hombres obviamente ya no más la poseen.)  Dos versículos más tarde, en Oratio 15:16, Taciano dice que, “los hombres anhelan la inmortalidad.”  (¡Pero personas no anhelan algo que ya poseen!)

Oratio 16:3 añade, “Es difícil concebir que el alma inmortal, impedido por los miembros del cuerpo, llegaría a ser más inteligente cuando ha migrado desde de el”61 — así haciendo ridículo la creencia común de los filósofos griegos, a quienes Taciano estaba hablando, que mantenían la doctrina de Inmoralidad Natural.  Dos versos más tarde, en Oratio 16:5, Taciano refiere al “poder…divino que hace almas inmortales”—no sería necesario, por supuesto, ningún poder para “hacer almas inmortales” si, por naturaleza, ya la eran.

Refiriendo al destino final de uno que no cree, Taciano dice en Oratio 17:2, “él…se entregará en el día de consumación como comestible para el fuego eterno.”  Fuego, por supuesto, completamente destruye lo que se “entregar” como su “combustible.”  Esta declaración está seguido inmediatamente por el aviso de Taciano para sus lectores, in Oratio 17:3, “Y vosotros… ganareis el mismo castigo…”

Mas tarde en el mismo capitulo (Oratio 17:14-15), burlándose de la idea de que “reliquias” de santos difuntos pueden hacer milagros, Taciano pregunta, “¿Cómo es que cuando vivo no estuvo en cualquiera manera malo, pero ahora que estoy muerto y no puedo hacer nada, mis estos, que no son capaces de movimiento ni aun sentido, efectuaren alto conocible por los sentidos?  Y ¿cómo va él que ha muerto por la muerto más miserable poder ayudar en vengar a nadie?

Ciertamente, por lo menos al tiempo que escribió el Oratio, Taciano, como su tutor famoso, fue un Condicionalista.

TEÓFILO DE ANTIOQUÍA

Teófilo nació aproximadamente d. C. 115 en Mesopotamia.  Podía haber llamado por el Teófilo a quien el Evangelio de San Lucas y Los Hechos de los Apóstoles eran dirigidos (Lucas 1:3; Hechos 1:1).  De todos modos, fue alumno de Policarpo de Esmirna, y sirvió como el sexto obispo de Antioquia 168-180.62 Murió en Antioquia en d. C. 181.

Teófilo escribió tres carta a un amigo pagano suyo, llamado Autólico, a que yo referiré como 1 Autólico, 2 Autólico  y 3 Autólico.  También escribió varios otros libros que después se han perdido.

Hay muchas referencias a la tema de la inmortalidad humana en las escrituras breves de Teófilo que poseemos.  Por ejemplo:

1 Autólico 7:12-13 dice. “Cuando habrás quitado lo mortal y puesto lo incorruptible, entonces verás a Dios dignamente.  Porque Dios resucitará tu cuerpo inmortal con tu alma; y entonces, habiendo llegar a ser inmortal, verás al Inmortal,si ahora crees en Él.”63 Esto es claramente enseñanza Condicionalista.

En 1 Autólico 14:7, Teófilo cita a Romanos 2:7 (un versículo favorito de muchos Condicionalistas modernas) como diciendo: “Él dará vida eterna a los que, perseverando en  las buenas obras, buscan...inmortalidad.”64 Esta es una traducción bien correcta.

En 2 Autólico 15:6-7, Teófilo hace esta analogía: “Como el sol llega siempre lleno, nunca disminuyendo, así Dios siempre continua perfecto, siendo lleno de todo poder, y entendimiento, y sabiduría, e inmortalidad, todo bueno.  Pero la luna mengua mensualmente, y en una manera muere, siendo una figura del hombre; luego nace otra vez, y está creciente, como un modelo del futuro resurrección.”

2 Autólico 24:11 presenta la doctrina de que “el hombre se ha hecho de una naturaleza mediante, ni totalmente mortal, ni totalmente inmortal, pero capaz de cualquiera”65 — una enseñanza, otra vez, favorecida por muchos Condicionalistas, pero ciertamente no aceptado por Naturalistas.

Esta idea se desarrolla más en 2 Autólico 27:1-10, que se lee, “Pero alguien nos dirá, ¿Fue hecho el hombre mortal por naturaleza?  Ciertamente que no.  ¿Fue él, entonces inmortal?  Tampoco afirmamos esto.  Pero se dirá, ¿Fue, entonces, nada?  Ni aun esto da en su blanco.  No fue por naturaleza ni mortal ni inmortal.  Porque, si Él le hubiera hecho inmortal desde el principio, le hubiera hecho Dios.  Otra vez, se le hubiera hecho mortal, Dios parecía haber sido la causa de su muerte.  Ni, entonces, inmortal ni tampoco mortal le hizo, sino, como hemos dicho arriba, capaz de los dos; para que si inclinara a las cosas de inmortalidad, obedeciendo el mandamiento de Dios, recibirá de Él inmortalidad, y llegar a ser (como) Dios (es), pero si, al otra lado, se volverá a la cosas de muerte, desobedeciendo a Dios, él mismo será la causa de muerte para sí mismo.”66

Por fin, en 3 Autólico 7:9-10, Teófilo cita a Platón como “afirmando que el alma es inmortal” y pregunta, “¿Cómo puede su doctrina falta parecer atroz y monstruosa—a los que por lo menos tienen cualquier juicio?”67

Si no hay duda de ninguna manera sino que Teófilo de Antioquia fue Condicionalista.

MELITÓN DE SARDES

Melitón el Filósofo nación temprano en el segundo siglo, no sabemos donde. Sirvió como Obispo de Sardes d. C. 160-177.  Murió como d. C. 190.68

Melitón era un escritor prolífico; sin embargo, la mayoría de sus tratados se conocen solamente en fragmentos.  Es mejor conocido por su Apología a Cesar Antonio, escritor alrededor de d. C. 170, y su Sermón sobre la Pasión, que fue descubierto en d. C. 1940.

En Apología 7:2,  Melitón exhorta al Emperador, “Cree en Él quien es en realidad Dios, y a Él abre su mente, y a Él comprometa su alma, y Él puede darle vida eterna69 — in versículo 4, añade, “si le sirve constantemente.”70

Y en Apología 12:5 dice, “Si sigue después de lo malo, será condenado por sus hechos malos; pero…después de lo bueno, recibirá de Él lo bueno abundante, junto con vida inmortal.”71

En Apología 17:14, Melitón exhorta al Emperador, “Tema a Él…quien puede hacerse como un fuego y consumir a todas cosas.

Apología 18:13-14 concluye, “El los últimos días, estará un diluvio de fuego, y la tierra se quemará, unto con sus montañas; y la humanidad se quemará, junto con los ídolos que ellos han hecho, y los imágenes grabados que han adorado; y el mar se quemará, junto con sus islas; pero los justo se preservarán de ira, tanto como fueron sus compañeros en el arca de las aguas del diluvio.  Y luego se lamentarán los que no han conocido a Dios, y los que han hecho ídolos para sí mismos, cuando vean a los ídolos suyos quemados, junto con ellos mismos, y nada se encontrará para ayudarles.”72

Y también, en su Sermón, Melitón explica que la herencia que Adán dejó para la humanidad no fue inmortalidad sino corrupciónno vida…sino muerte…”

Claramente, lo poco que conocemos de la enseñanza de Melitón nos conduce a creer que él, también, era un Condicionalista.

ATENÁGORO DE ATENAS

Atenágoro nació en d. C. 127 en Atenas.  Como un filósofo joven, propugnó el platonismo (que, por supuesto, incluyó la doctrina de Inmortalidad Natural) e intentó refutar las alegaciones de la cristiandad.  Para hacerlo, estudió las enseñanzas cristianas minuciosamente.  Esto resultó en su conversión.  Murió como d. C. 190.

El solo libro que ahora tenemos, que estamos seguros fue escrito por Atenágoro, es Una Petición par los Cristianos, publicado en d. C. 177.73 Otro libro, Un Tratado sobre la Resurrección de los Muertos, “generalmente está atribuido a él” pero “algunos escolares lo han considerado como… escrito en el tercer, o aun el cuarto siglo.”74

La Petición hace claro que Atenágoro fue un Naturalista, aun después de su conversión.  Una parte de Capítulo 31 se lee, “Estamos persuadidos que cuando estamos apartados de la vida presente, viviremos otra vida…como un espíritu celestial… o, cayendo con los demás, una peor y en fuego; porque Dios no nos ha hecho…que debemos perecer y estar aniquilado.”  Nótense que Atenágoro específicamente niega que el destino de los no creyentes sea de “perecer”, que sea algo que afirman frecuentemente escritores Condicionalistas.

Como mencionado arriba, no estamos seguros si el Tratado fue realmente escrito por el mismo hombre, pero claramente refleja las mismas ideas.  Tratado 15:2 dice, “La entera naturaleza de hombres en general está compuesta de un alma inmortal y un cuerpo que fue ajustado a ella en la creación.”75 Y Tratado 15:10 añade, “El hombre, por eso, que consiste en los dos partes, hay que continuar [de existir] para siempre.”76

Tanto como hemos podido determinar, Atenágoro fue el primer escritor cristiano de enseñar la doctrina de la Inmortalidad Natural – ¡algunos 75 años después de la muerte del Apóstol Juan!77 Considerando su precedencia (antes de su conversión), parecería apropiada concluir que la doctrina de la inmortalidad natural del alma fue literalmente “importada” a la cristiandad desde el platonismo, en vez de ser parte de la teología cristiana anciana, como fue evidentemente la doctrina de la Inmortalidad  Condicional.

POLÍCRATES DE ÉFESO

Polícrates nació come d. C. 125, probablemente en Éfeso.  Fue el octavo hombre de su familia de servir como obispo, y fue Obispo de Éfeso en d. C. 190, cuando fue excomulgado por el Obispo de Roma (Víctor I) por cause de su posición en la controversia Cuartodecimana.78 Esto no tuvo nada que ver con el tema que estamos tratando en este libro; fue una queja sobre la fecha correcta de celebrar La Pascua.  Polícrates murió como d. c. 196.

Un fragmento de su Epístola a Víctor y la Iglesia Romana Sobre el Día de Celebrar la Pascua es todo que tenemos de las escrituras de este autor.

El fragmento de esta epístola está lleno de referencias a santos de tiempos pasados como ahora “ido a su descanso”, siendo “puestos a descansar”, “reposando”, “tendidos”, etcétera, “a” o “en” los lugares donde murieron; por ejemplo, el Apóstol Felipe, en Hierápolis; el Apóstol Juan, en Éfeso; Traseas de Eumenia, en Esmirna; Sagres, en Laodicea; Melitón en Sardes; etcétera.  Melitón, en particular, se describe como “esperando la visitación desde el cielo, cuando levantará otra vez de entre los muertos.”79 El grupo entero así descrito “resucitará otra vez en el día del advenimiento del Señor, cuando vine con gloria del cielo y levantará otra vez todos los santos.”80 Estas ciertamente son frases típicamente empleadas por los que mantienen una vista Condicionalista, no Naturalista, de la inmortalidad.  Ni una palabra está dicho de ningunos de estos “grandes personajes”81 habiendo “ido al cielo” ni “continuando vivir, en el mundo de los espíritus”, después de sus muertes.  Concluyo que Polícrates de Éfeso fue ciertamente un Condicionalista.

IRINEO DE LYÓN

Irineo nació algún tiempo antes de d. C. 130 en Esmirna.  Fue alumno de Policarpo de Esmirna y sirvió como Obispo de Lyón en Gales (eso es, lo que ahora se conoce como Francia) desde d. C. 178 hasta su muerte.  Irineo se ha descrito como “un Fundamentalista del segundo siglo” quien creyó “que la cristiandad no puede, sin embargo, ser una mera filosofía, sino que está basada en revelación y tradiciones santas, que actúa en el Espíritu Santo, y se transmite solo por la Iglesia Católica (eso es, universal),  y su palabra apostólica.”82 Murió en d. C. 202.83

En d. C. 185, Irineo publico un tratado de cinco volúmenes titulado Una Refutación y Subversión de Conocimiento Falsamente Así Llamado.  Esta obra generalmente se conoce como Contra Herejías; yo referiré a sus cinco Libros como 1 Herejías, 2 Herejías, 3 Herejías, 4 Herejías y 5 Herejías, respectivamente, para los propósitos de este libro.

El libro está lleno de referencias al tema de la inmortalidad humana.  En lo más de estos pasajes Irineo está arguyendo contra la idea gnóstica que los salvados van a vivir eternamente como espíritus incorporales; por eso pone énfasis fuerte en la resurrección e inmortalidad del cuerpo, oponiendo, en el proceso, la idea de la inmortalidad innata del alma.  Irineo también introduce la expresión de “otorgar inmortalidad” (para describir la acción de Dios, que resulta en lo que es mortal cambiando a lo que es inmortal), una expresión que claramente contradice la idea gnóstico de inmortalidad innata.  Por ejemplo:

1 Herejías 10:1, en un pasaje que se puede describir como “el Credo Irineo,” declara que Dios “otorgará inmortalidad a los justos….”

En 2 Herejías 11:1, dice que la “adopción de hijos…que es vida eterna…toma lugar por medio de [Jesús] mismo, otorgándola [eso es, vida eterna] a todos los justos.”  (Pero no, me parece insinúa, a los injustos.).

En 2 Herejías 29:2, dice, “Dios, cuando Él resucita a nuestros cuerpos mortales que preservaron justicia, los traducirá [eso es, nuestros cuerpos] incorruptibles e inmortales.”84

Y, “almas y espíritus…endurecen tanto como Dios desea que tengan una existencia y continuación” pues que “la vida no surge de nosotros, ni de nuestra propia naturaleza; pero está concedido según la gracia de Dios.  Y por eso él que conservara la vida concedido a él, y diera gracias a Él que se lo concedió, también recibirá longitud de días para siempre y siempre.  Pero él que la rechazará, probarse ingrato a su Creador, en tanto que se ha sido creado, y no ha reconocido a Él que concedió [el regalo a él], se priva de [el privilegio] de continuación para siempre y siempre” (2 Herejías 34:3).85 Esta es una declaración bien clara de la naturaleza condicional de inmortalidad humana.

Similarmente, hablando de los Gnósticos, Irineo dice, “estos hombres…no pueden recibir…la inmortalidad.”  (4 Herejías 37:6).

Aquí está otra tal declaración: “Esto, por eso, fue el [propósito de la] paciencia de Dios, que el hombre…pueda conocer de sí mismo, tan mortal y débil es; mientras que entiende, respecto a Dios, que Él es inmortal y poderoso a tal grado de otorgar inmortalidad a lo que es mortal y eternidad a lo que es temporal; y pueda entender también” que “el hombre, que ha estado desobediente a Dios” fue “deshecho de la inmortalidad.” (3 Herejías 20:2).

Y otra: “Él otorga a los que Le siguen y sirven vida e incorrupcióny gloria eterna,” (4 Herejías 14:1).

Y otra: “Algunos, no conociendo el poder y promesa de Dios, pueden oponer su propia salvación, estimando que sea imposible para Dios, que levanta a los muertos, tener poder de otorgar a ellos duración eterna, pero el escepticismo de hombres de este tipo no va hacer inútil la fidelidad de Dios.” (5  Herejías 5:3).

Y otra: “Otorgando a ellos también inmortalidad…, Se muestra ser el solo Dios que logra estas cosas, y como Él mismo el buen Padre, otorgando con benevolencia la vida en ellos que no tienen la vida por su propia parte.” (5 Herejías 15:1).

Y otra: “[el hombre] recibe la incorruptibilidad no de sí mismo, sino como el regalo libre de Dios.” (5 Herejías 21:3).

Arguyendo contra la herejía de los Valentinianos, Irineo dice, “mantienen… que Dios… no puede otorgar inmortalidad a lo que es mortal…”  (2 Herejías 14:4).  Obviamente, su propio posición es que “lo que es mortal” (un ser humano) solo llega a ser inmortal cuando Dios lo “otorga” inmortalidad.

Otra vez, refiriendo al Apóstol Pablo, Irineo dice, “ Este luchador hábil, por eso, nos exhorta a la lucha para inmortalidad, que podamos ser coronado, y podamos considerar preciosa la corona, que está adquirida por nuestra lucha, pero que no nos rodean por si mismo.”  (4 Herejías 37:7).  Claro, este lenguaje algo poético expresa la creencia de Irineo de que la inmortalidad es condicional, no natural.

En una frase muy larga (4 Herejías 11:4), Irineo dice, (entre otras cosas) que, “…a los burladores, y a los no sujetos a Dios, …a los que están…llenos de… malo, ha asignado Él perdición eterno por cortarlos de la vida.

Similarmente, en otro pasaje largo (5 Herejías 27:2), Irineo dice, “separación de Dios es muerte (¡no tormento eterno consciente!) “y separación de Dios consiste en la pérdida de todos los beneficios que Él tiene en reserva.”  (Uno de esos beneficios, por supuesto, es “vida eterna”; así Irineo está diciendo claramente que “separación de Dios” equivale a “muerte” equivale a “la pérdida de vida eterna”.)  Además, añade, “cosas buenas son eternas y sin fin con Dios, y por eso la pérdida de estos también es eterno y sin fin.”  Así, según Irineo, el castigo de “los...que arrojan” los “beneficios” de Dios será una pérdida “sin fin” de vida eterna.

Arguyendo con un interrogador putativo que pregunta, “¿No hubiera podido Dios exhibido al hombre como perfecto desde el principio?, Irineo arguye, en 4 Herejías 38:1, que Cristo “fácilmente hubiera podido venirnos en Su gloria inmortal, pero en ese caso nosotros nunca hubiéramos endurecido la grandeza de la gloria; y por eso fuera que Él, que fue el pan perfecto del Padre, ofreció a si mismo a nosotros como leche, [porque estuvimos] como infantes.  Hizo esto cuando apareció como un hombre, para que nosotros, siendo nutridos, como fuera, del pecho de Su carne, y habiendo, por tal curso de nutrición de leche, llegado acostumbradote comer y beber la Palabra de Dios, podamos también contener en nosotros mismos el Pan de la inmortalidad, que es el Espíritu de Padre” –claramente insinuando, por supuesto, que los que no están así “nutridos” (eso es, los que no reciben a Cristo como Salvador) no pueden “contener” en si mismos el “Pan” de la inmortalidad.

Más tarde en el mismo capítulo (4 Herejías 38:3), Irineo refiera al “otorgamiento gratuito de existencia eternal a [los creyentes] por Dios” y declara que “estando en sujeción a Dios es continuidad en inmortalidad” y que “el contemplar de Dios es productivo de inmortalidad” (insinuando que rebelión contra Dios y falta de “contemplar” Dios, conducen al contrario de inmortalidad, continuidad en inexistencia).

En 5 Herejías 29:1, Irineo describe el proceso de ser “salvado” como un “madurar para inmortalidad” – obviamente, frutas no “maduran” a una condición en que ya existen.  Dicho de otra manera, se puede decir que sería poco probable que un Naturalista empleara tal expresión.

Irineo también emplea las palabras típicamente Condicionalistas “destruir” y “destrucción” (específicamente, “por fuego”) para describir el destino de los no creyentes.  Por ejemplo:

En 2 Herejías 32:2, hablando de los Gnósticos que, creyendo que “es responsabilidad de ellos de tener experiencia de cada tipo de trabajo; pero, desviando a sensualidad, y lujuria, y acciones abominables…están…condenados,” dice, “pues que están indigentes de todos esos [virtudes] que se han mencionado [eso es, más temprano en el pasaje] pasarán [por necesidad] a la destrucción de fuego.

Similarmente, “Los que hacen estas cosas, pues que sí caminan en la carne, no tienen el poder de vivir para Dios…  El hombre va a destrucción, si ha continuado viviendo en la carne.” (5 Herejías 11:1).

Interesantemente, sin embargo, en citar a 2 Tesalonicenses 1:9, en 4 Herejías 33:11, Irineo sustituye la palabra “muerte” para la palabra generalmente traducida como “destrucción” – traduciendo 2 Tesalonicenses 1:9 como, “Ellos sufrirán el castigo de la muerte eterno, lejos de la presencia del Señor, y de la gloria de su poder.”

En otra citación interesante (citando a 2 Corintios 5:4, en 4 Herejías 36:6), Irineo sustituye la palabra “inmortalidad” para la palabra generalmente traducida como “vida” –traduciendo 2 Corintios 5:4 como, “No deseamos ser desvestidos sino revestidos, para que la mortal sea absorbido por inmortalidad.

Ya en otro, (citando a Juan 3:36, en 4 Herejías 37:5), Irineo—significativamente, parecería — introduce la palabra “eterno” en un lugar donde no se encuentre en el texto bíblico, traduciendo Juan 3:36 como, “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rechaza al Hijo no sabrá lo que es esa vida eterna, sino permanecerá bajo el castigo d Dios.”  Esto se puede decir ser un manera muy “Condicionalista” de “interpretar” el texto actual de Juan 3:36.

Otras declaraciones “Condicionalistas” por Irineo son como los siguientes:

“Los hombres… son…mortales....” (2 Herejías 7:1).

“…el alma,…mientras…compartiendo vida con el cuerpo,…no cesa de vivir.”  (2 Herejías 33:4) – insinuando, parece, que cuando el cuerpo cesa de vivir, el alma también cesa de vivir.

“…los que no creen…no heredarán…vida…”  (3 Herejías 7:2).

“Los que… están en un estado de muerte… están privados de Su regalo, que es vida eterna,… quedan… mortales.”  (3 Herejías 19:1).

“El hombre nunca debe adoptar una opinión contrario en cuanto al Dios, suponiendo que la incorruptibilidad que le pertenece es de si mismo por naturaleza, y por así no manteniendo la verdad, se jacte con arrogancia vacía, como si fuera naturalmente semejante a Dios.”  (3 Herejías 20:1).

“los que… están fuera del reino de Dios…están desheredados del [regalo de] la incorrupción….” (4 Herejías 8:1).

“Pero la Palabra de Dios no aceptó la amistad de Abrahán, como si Él lo necesitara, porque Él fue perfecto desde el principio (“Antes de que Abrahán fuera,” Él dice, “Yo soy”), pero para que Él en Su bondad pudiera otorgar vida eterna en Abrahán mismo, en la medida en que la amistad de Dios transmite inmortalidad a los que la abrazan. (4 Herejías 13:4).

“Dios siempre ha preservado la libertad, y el poder de autogobierno en el hombre, mientras que al mismo tiempo emitió sus propios exhortaciones, para que los que no le obedecen estén juzgados justamente (condenados) porque no le han obedecido; y para que los que han obedecido y creído en Él estén honrados con inmortalidad.”  (4 Herejías 15:2).

“…así el hombre pudiera alcanzar a inmortalidad….” (4 Herejías 20:2).

“Los, por eso, que ven a Dios, sí reciben vida.  Y por esta razón, Él, [aunque] más allá de la comprensión, y sin límites e invisible, se hizo a Si mismo visible, y comprensible, y dentro de la capacidad de los que creen, para que pudiera vivificar a los que reciban lo vean por la fe…. Otorga vida a los que Lo ven.  No es posible vivir aparte de vida, y el medio de la vida se encuentra en compañerismo con Dios;”  (4 Herejías 20:5).

Los hombres por eso verán a Dios, para que vivan, siendo hecho inmortales por esa vista,” (4 Herejías 20:6).

“…partiendo por completo de Dios, cesará de existir.”  (4 Herejías 20:7).

“…los que creen en Él, serán incorruptibles….”  (4 Herejías 24:2).

“…todos recibieron un centavo cada hombre, que tenía [grabado en ello] el imagen royal y superíndice, el conocimiento del Hijo de Dios, que es la inmortalidad.”  (4 Herejías 36:7).

“Es bueno obedecer a Dios, y creer en Él, y observar su mandamiento, y esto es la vida de hombre; como no obedecer a Dios es malo, y esto es su muerte…es una cosa mala que le priva de la vida, eso es, desobediencia a Dios… lo que preserva su vida, a saber, obediencia a Dios es buena… ¿Cómo, otra vez, puede ser inmortal, que en su naturaleza mortal no obedeció a su creador?...Si Ud., siendo tenazmente insensible, sí rechaza la operación de Su habilidad, y se muestra sin gracias a Él, porque estuvo creado un [mero] hombre, así llegando a estar sin gracias a Dios, ha perdido los dos Su factura y la vida.”  (4 Herejías 39:1-2).

“Pero cuando estén convertidos y vengan a arrepentimiento, y cesen de lo malo, tuvieran el poder de hacerse los hijos de Dios, y de recibir la herencia de inmortalidad que está dado por Él.”  (4 Herejías 41:3).

“El Padre…da a este mortal inmortalidad, y a este corruptible incorruptibilidad… para que no podamos nunca llegar a ser vanidosos, como si tuviéramos vida por nosotros mismos, y exaltados contra Dios, nuestros mentes llegando a ser sin gracias; pero aprendiendo de la experiencia que poseemos duración eterno desde el poder excelente de este Ser, no desde nuestra propia naturaleza.”  (5 Herejías 2:3).

“El hombre… es… mortal por naturaleza.”  (5 Herejías 3:1).

La incorrupción… es una vida feliz y sin fin” lo que es “otorgado por Dios.”  (5 Herejías 3:3).

“Él extirpa las lujurias de la carne, las que traen la muerte a un hombre.”  (5 Herejías 10:2).

Las “obras de la carne... traen muerte [sobre los que las hacen].”  (5 Herejías 11:2).

La muerte trae mortalidad.”  (5 Herejías 12:1).

Dios es Él que dainmortalidad.”  (5 Herejías 13:3).

“Hechos carnales…, pervirtiendo al hombre al pecado, le privan de la vida.”  (5 Herejías 14:4).

No cabe duda sino que Irineo de Lyón fue un “campeón”86 del Condicionalismo.  Vemos, entonces, que el tiempo de los Padres Sub-Apostólicos llega a su terminación a un punto en tiempo previo a que solamente un escritor cristiano (Atenágoro) ha propugnado la doctrina de Inmortalidad Natural, todos los otros (de que hemos estudiado un total de diecisiete) habiendo mantenido, más o menos manifiestamente, el Condicionalismo..

LOS PADRES ANTE-NICEA

Como antes mencionado, Los Padres Ante-Nicea que escribieron en el tema de la Inmortalidad Humana eran:

Clemente de Alejandría (d. C. 153-¿213?)

Tertuliano de Cartago (d. C. 145-220)

Hipólito de Puerto Romano (d. C. 170-236)

Los escritores de los Pseudo Clementinas (aproximadamente 220)

Minucio Félix de África (d. C. 185-254)

Orígenes de Alejandría (d. C. 185-254)

Comodiano de África (d. C. 200-275)

Cipriano de Cartago (d. C. 200-258)

Novatiano de Roma   (d. C. 210-280)

Gregorio Taumaturgo de Neocesarea (d. C. 213-270)

Arnobio de Sica (d. C. 250-327)

Sus escrituras cubren aproximadamente el tercer siglo d. C. 

CLEMENTE DE ALEJANDRÍA

Tito Flavio Clemente nació de d. C. 153 en Atenas de padres paganos.87Originalmente un filósofo pagano, viajó extensivamente en Grecia, Italia, Egipto, Palestina, y otros países, luego estudió el Gnosticismo cristiano en la escuela fundada por Pantaenus de Alejandría.88 Cuando se jubiló Pantaenus (para entrar en obra misionera), Clemente llegó a ser el director de la escuela, y continuó en esa posición de d. C. 189-202.  Huyó de Alejandría en d. C. 202 como resultado de la persecución de cristianos que ocurrió durante el reinado de Séptimo Severo.  Mas tarde, otra vez viajó algo extensivamente.  No sabemos las circunstancias de su muerte, que ocurrió algún tiempo entre d. C. 211 y 215.89

Mientras estuvo director en Alejandría, escribió Clemente tres tratados mayores:

Protrepticus (o Una Exhortación a los Paganos) – aproximadamente d. C. 190
Paedogogus (o El Instructor) – aproximadamente d. C. 192
Stromata (o Enseñanzas Misceláneas) – aproximadamente d. C. 194

Escribió Clemente varios otros libros que ahora existen solo en fragmentos, incluso uno titulado Hypotyposes (o Ilustraciones).  No es claro si este libro se escribió más temprano que Protrepticus,  Paedogogus, y Stromata (como surgiere Anne Mbeke) o más tarde (como cree LeRoy Froom).  La respuesta pudiera tener un impacto considerable en el posible cambio de posición de Clemente, que se tratará, brevemente, más adelante.

A Clemente también está atribuido como el autor del “himno cristiano más viejo de que se sabe el autor,”90, la traducción inglés de la cual se titula, “Pastor de la Juventud Entusiasta.”  Fue empleada “como un himno de instrucción cristiana para los nuevos conversos de paganismo.”

A pesar de la gran cantidad de materia que nos ha dejado Clemente, hay relativamente pocas referencias en sus escrituras al tema de la inmortalidad humana.  Y los que hay, no son muy claros.  Por ejemplo, en Paedogogus 1:3 dice, “Que observemos los mandamientos de Dios y sigamos Sus consejos: son el camino corto y directo que conduce a [existencia eterna].”  Y en Paedogogus 1:6, dice, “Cuando bautizados, llegamos a ser iluminados; iluminados, llegamos a ser hijos; como hijos llegamos a ser perfectos e inmortales.”  Esta ciertamente parecen las palabras de un Condicionalista.  Pero en Stromata, Libro IV, Capítulo 3 dice, “la muerte es la disolución de las cadenas que atan el alma al cuerpo.”  Esto ciertamente parece la enseñanza de un Naturalista.  Y en el fragmento de una obra perdida titulada Del Alma, Clemente está citado como diciendo, “Todas almas son inmortales, aún de los impíos, a quienes fuera mejor no ser incorruptibles.”  Aquí también, Clemente sí aparece ser un Naturalista, pero en otros fragmentos aparece ser un Condicionalista.  LeRoy Edwin Froom dice (pero sin documentación) que Clemente “cambió” de Condicionalismo a Naturalismo”91; también le clasifica con los Naturalistas que mantuvieron la enseñanza de “Restauración Universal.”92 Anne Mbeke, al otro lado, especula “que Clemente cambió de opinión, pero de un Naturalista a un Condicionalista, y no viceversa.”  Tal vez sería mejor, entonces, para el propósito de este libro, no clasificar a Clemente de Alejandría o como Naturalista o Condicionalista, sino dejarle sin clasificación hasta que más investigación se puede terminar.

TERTULIANO DE CARTAGO

Quinto Séptimo Florencio Tertuliano nació aproximadamente d. C. 145 en Cartago.93 Se hizo cristiano como d. C. 185 y un anciano en la iglesia de Cartago como cinco años más tarde, y fue uno de los escritores más prolíficos de la Iglesia desde entonces hasta su conversión al Montanismo, por la cual fue excomulgado.  Tertuliano murió como d. C. 220.94

Una mera lista de solamente sus obras mejor conocidas, junto con las fechas cuando fueron escritos, tendría que in incluir por lo menos los siguientes:

Del Arrepentimiento, d. C. 195

Del Bautismo, d. C. 195

De la Oración, d. C. 195

Apología, d. C. 197

Al Mártir, d. C. 197

De los espectáculos, d. C. 197

Una Respuesta a los Judíos, d. C. 198

Prescripción contra Herejes, d. C. 200

De la Paciencia, d. C. 202

De la Ropa de Mujeres, d. C. 202

De la Penitencia, d. C. 203

Del Alma, d. C. 203

De la Corona, d. C. 204

Exhortación a Castidad, d. C. 204

Antidota a la Picadura de Alacrán, d. C. 205

Contra Marcio, d. C. 207

A mi Esposa, d. C. 207

Contra Hermógenes, d. C. 207

Contra los Valentinianos, d. C. 207

De la Carne de Jesús, d. C. 207

Del Velar de Vírgenes, d. C. 207

Contra Praxeas, d. C. 208

Del Palio, d. C. 208

De la Monogamia, d. C. 208

De la Modestia, d. C. 208

Del Ayuno, d. C. 208

De la Resurrección de la Carne, d. C. 208

En muchos de estos libros Tertuliano trata del tema de la inmortalidad humana.  Dice, por ejemplo, “Todos los que no son verdaderos adorantes de Dios… se consignarán al castigo de fuego eterno… que… no consume lo que chamusca, pero mientras quema repare.”  (Apología 48:31-33)  Esta descripción gráfica del tormento de los no salvados claramente está basada en la suposición de su existencia sin fin.

Otra vez, dice claramente, “El alma, por eso, definimos de ser… inmortal.”  (Del Alma 22:5).

Además, Tertuliano añade, “Nosotros… mantengamos… que almas aún ahora están susceptibles de tormento y bendición en Hades, aunque estás incorpóreos.”  (De la Resurrección 17:2-3).

Unas frases más tardes, añade, “El alma… no tiene… mortalidad.”  (De la Resurrección 18:17).

Y, en De la Resurrección 35:2, Tertuliano emplea la frase “la inmortalidad natural del alma,” probablemente para la primera vez en cualquiera escritura cristiana.

Obviamente, Quinto Séptimo Florencio Tertuliano hay que clasificar como un Naturalista; en efecto, hay un sentido en que se debe considerarle como un de los “Padres Fundadores” de la doctrina de la Inmortalidad Natural.

HIPÓLITO DE PUERTO ROMANO

Hipólito nació aproximadamente d. C. 170; no sabemos donde.95 Fue alumno de Irineo de Lyón.  Para la primera tercera del siglo tres, sirvió como Obispo de Puerto, que fue barrio periférico de Roma.  Murió por ahogar en d. C. 236.96

A Hipólito se le atribuyen muchas escrituras, incluso los siguientes:

El Laberinto Pequeño

De Cristo y Anticristo

Contra los Judíos

Contra Noetus

Contra Berón y Hélix

De la Teofanía Santa

Contra Platón

La Refutación de Todas Herejías

Contra Platón 1:6 dice, “los injustos, y los que no creyeron a Dios, que han honrado como Dios las obras vanas de las manos de hombres, ídolos creados (por sí mismos), serán condenados a este castigo sin fin [en el lago de fuego].”  Más tarde en el mismo libro, Hipólito dice que, “los amantes de iniquidad se darán castigo eterno. Y el fuego que es inextinguible y sin fin espera al último, y un cierto gusano ardiente que no muere, y que no derrocha al cuerpo, pero continúa brotando del cuerpo con pena sin fin.  Ningún sueño los dará descanso, ninguna noche los tranquilizará, ningún muerte los librará del castigo.” (Contra Platón 3:6-8).

Además, en la Refutación, Hipólito específicamente critica a:

1.  Los Nácenos, por creer en la existencia de un “alma mortal” (Libro V, Capítulo 2),

2.  Taciano de Asiria (quien hemos visto fue un Condicionalista), como un “hereje” (Libro VIII, Capítulo 9),

3.  Los Cuartodecimanos (entre quienes fue Polícrates de Éfeso, un Condicionalista franco), como “herejes” (Libro VIII, Capítulo 11), y

4.  Los Saduceos, por suponer “que el alma no continúa después de la muerte,” “que va ser una disolución los dos de alma y cuerpo,” y “que el hombre pasa a inexistencia.”

Obviamente, Hipólito de Porto Romano fue los dos una Naturalista y un oponente franco de Condicionalismo y muchos de los Padres Ancianos de la Iglesia que lo mantuvieron.

LOS ESCRITORES DE LAS PSEUDO-CLEMENTINAS

Los Pseudo-Clementinas, así dichos, son un grupo de libros escritos como d. C. 220 por un autor o grupo de autores, probablemente cristianos judíos.97 Son designados de aparecer como si fueron escritos por Clemente de Roma, pero, claramente, no fueron.  Tres de los libros se conocen, respectiva mente, como las Reconocimientos, los Sermones, y el Arquetipo.98

Según los autores de los Pseudo-Clementinas, “…el alma es inmortal” (1 Reconocimientos 5:6).  3 Reconocimientos 39-49 es una “prueba” de once capítulos de largo de la inmortalidad del alma.  5 Reconocimientos especifica que “aún las almas de los impíos son inmortales, aunque tal vez ellos mismos quisieran que terminaran con sus cuerpos.”99 8 Reconocimientos 28:3-4 explica que, “aunque el hombre consiste de sustancias diferentes, una mortal y la otra inmortal, todavía, por la artimaña hábil del Creador, su diversidad no previene su unión, y que aunque las sustancias sean diversos y ajenos la una a la otra.  Porque la una se toma del suelo y está formada por el Creador, y la otra se da de sustancias inmortales, y todavía el honor de su inmortalidad no se viola por este unión.”100

La misma está igualmente prominente en los Sermones1º Sermón 5:3 dice que “el alma es inmortal; “ 2º  Sermón 13:1 insiste en que “hay toda necesidad, que él que dice que Dios es por su naturaleza justo, crea también que las almas de los hombres son inmortales: porque ¿dónde estaría su justicia, cuando algunos habiendo vividos piadosamente, y han sido maltratados, y algunas veces cortados violentamente, mientras otros que han sido completamente impíos, y han satisfechos la vida lujosa, han muerto la muerte común de los hombres?”101 Lo demás del capítulo sigue diciendo, “Pues por eso, sin toda contradicción, Dios quien es bueno es también justo, Él de otra manera no será conocido ser justo, a menos que el alma después de su separación del cuerpo sea inmortal, para que el malvado, estando en el infierno, pues que aquí ha recibido sus cosas buenas, puede allá estar castigado por sus pecados; y el hombre bueno, que aquí ha estado castigado por sus pecados, puede entonces, como en el seno de los justos, estar constituido heredero de cosas buenas.  Pues por eso Dios es justo, es completamente evidente a nosotros que hay un juzgado, y que almas son inmortales.”102 2º Sermón 29-31 es una “prueba” de tres capítulos de largo de la inmortalidad del alma, y 11º Sermón 11:2 insiste en que, “el alma aún del malvado es inmortal, para quien fuera mejor no tenerla incorruptible.” –el próxima versículo añadiendo, “Porque, estando castigado con tormento sin fin bajo fuego inextinguible, nunca muriendo, no puede recibir fin de su sufrimiento.”103

Es claro que quienquiera escribió estos libros (¡e intentó pasarlos como si actualmente se hubieron escritos por Clemente I, quien como hemos visto fue un Condicionalista!), fue, o fueron, creyentes, en la doctrina de Inmortalidad Natural.

MINUCIO FÉLIX DE ÁFRICA

Marco Minucio Félix nació probablemente como d. C. 185 en África.  Como hombre joven, se convirtió del paganismo a la cristiandad.104 Murió aproximadamente d. C. 250 en Roma.105

En algún tiempo durante la primera mitad del siglo tercero, Minucio Félix escribió un Apología en la forma de una discusión entre un pagano llamado Caecilius (hoy en día le llamaríamos “Cecilio”) y un cristiano llamado Octavio.  La obra se conoce generalmente como el Octavio.

Octavio 35:1 describe el castigo de los malvados como “tormentos eternos”; Octavio 35:3 especifica, “No hay ni medida ni terminación a estos tormentos.”  El próximo versículo añade, “El fuego inteligente quema los miembros y los restaura, se nutre de ellos y los nutre.”  Y el verso siguiente concluye, “Como los fuegos de los rayos pegan a los cuerpos, y no los consumen; como los fuegos del Monte Etna y de Monte Vesuvio, y de tierras en llamas (es decir, volcanes) de todas partes, brillan, pero no se apagan; así ese fuego penal (es decir, el Infierno) no se nutre del residuo de los que queman, sino se nutre del carcomer inagotable de sus cuerpos.”106 Aunque ninguno de los términos “inmortal”, “inmortalidad”, “alma”, etcétera, actualmente se emplea en estos versículos, es claro que esta doctrina del Infierno está basada en la suposición de la inmortalidad innata del alma humana.  Nadie expresará ninguna sorpresa en mi conclusión que Minucio Félix fue un Naturalista..

ORÍGENES DE ALEJANDRÍA

Orígenes Adamantino (este apodo quiere decir “tan duro como una roca) nació aproximadamente d. C. 185 en Alejandría, el hijo mayor de los siete hijos de Leonides, quien fue martirizado en la persecución que ocurrió bajo el Emperador Séptimo Severo.107 Fue alumno de Clemente de Alejandría (y también de Amonio Saco, un Neoplatonista), y enseñó la cristiandad (entre otras materias) – primero de Alejandría, d. C. 203-231 (cuando fue excomulgado por el Obispo de Alejandría), y luego, en Caesarea, d. C. 231-239 (cuando fue encarcelado durante la presesión que ocurrió bajo el Emperador Decio).  Murió en d. C. 243 en Tiro.108

La obra primera (y el más grande) de Orígenes fue un libro conocido en griego como Peri Archon, en latino como De Principiis, y en inglés como On the Principles, que publicó como d. C. 215.  Otras obras mayores incluyen:

De la Resurrección

De Oración

Comentario de Juan (d. C. 230-238)

Exhortación al Martirio (d. C. 232)

Carta a Gregorio Taumaturgo (d. C. 235)

Carta a Julio Africano (d. C. 240)

Diálogo con Heraclides (d. C. 246)

Contra Celso (d. C. 247)

Comentario de Mateo (d. C. 247)

Sermón sobre Ezequiel

Sermón sobre Levítico

Apología (d. C. 248)

¡…para nombrar solo unos pocos!

Sin embargo, no es necesario leer más que Del Principio para establecer la posición de Orígenes sobre el tema de la inmortalidad humana.

En la Introducción, declara “que el alma, teniendo una sustancia y una vida de sí mismo, se recompensará, después de su partida del mundo, según lo merecido, destinada de obtener una herencia de vida eterna y bendición, si sus acciones se le harán procurado esto, o de ser entregado a fuego y castigos eternos, si la culpabilidad de sus crímenes se le harán traído hasta esto.”109

Más tarde, en Libro II, 2:1, dice que “mentes espirituales y racionales, serán… eternos…”

Y, en el mismo Libro, 10:1, comenta que sería “vano y superfluo para que alguien levante de la muerte para morir una segunda vez.”110 Esto es exactamente lo que enseñan que va ocurrir la mayoría de los Condicionalistas.

Además, “el cuerpo que resucite de los que destinarán al fuego eterno o a castigos severos, es por el mismo cambio de la resurrección tan incorruptible, que no se puede ser corrompido ni disuelto aún por castigos severos” (Libro II, 10:3).111

En Libro IV, 1:36, Orígenes declara que “el alma humana también será inmortal.”.112

Y, en Contra Celso, Libro III, 22:5, mantiene que, “la doctrina de la inmortalidad del alma…es para nosotros una doctrina de importancia preeminente.”113

En la misma obra, Libro NI, 71.5, concluye que, “nosotros, sin embargo, no conocen de ninguna sustancia incorpóreo que es destructible por fuego, ni [creemos] que el alma del hombre, ni la sustancia de ´ángeles´, ni ´tronos´, ni ´dominios´, ni ´principalidades´, ni ´poderes´, puede disolver por fuego.”114

Claramente, Orígenes de Alejandría fue los dos una Naturalista y un portavoz bueno y bien conocido de la doctrina de Inmortalidad Natural.

En efecto, el historiador de la Iglesia Primitiva, Eusebio de Caesarea (a. C. 263’339), in su Historia de la Iglesia, Libro VI, Capítulo 37, relata como Orígenes disputó con algunos Thnetopyschites – (“la secta que proclamó la mortalidad del alma”) – en un “sínodo de dimensiones no pequeños” en Arabia en d. C. 246.  Ningunas escrituras de cualquier miembro de este grupo han sido preservadas, pero obviamente fueron Condicionalistas.  Eusebio los describe como “diciendo que el alma human muere.”  Uno de ellos, Demetrio, fue un Obispo, y está citado en el Diálogo Con Heraclides de Orígenes, capítulo 167, como criticando a Orígenes por enseñar “que el alma es inmortal.”  Así, ambos en la historia de Eusebio, y en las escrituras propias de Orígenes, hay preservado un recuerdo de hecho de que en la mitad del tercer siglo d. C., Inmortalidad Natural e Inmortalidad Condicional los dos se enseñaban en iglesias cristianas, y había un debate activo, continuando entre los proponentes de los dos.

COMODIANO DE ÁFRICA

Comodiano Mendicio Cristo (este apodo quiere decir “el siervo de Cristo”) nació aproximadamente en  d. C. 200 en África del Norte.  Poco se sabe de su vida y obra sino que aparentemente servía como Obispo en algún lugar de África del Norte como d. C. 240, cuando escribió un poema llamada Instrucciones a favor de la Disciplina Cristiana.115 Murió aproximadamente d. C. 275;116 no sabemos donde, ni bajo que circunstancias.

Las Instrucciones contienen dos referencias al tema de la inmortalidad humana:

¡Yo… creí… que cuando una vez la vida había salido, el alma también estuvo muerta y perecida.  Estas cosas, sin embargo, no son así… “ (Instrucciones 26:13-14)

“O tonto, Ud. no muere absolutamente; ni, cuando está muerto, escapa el Altísimo…  Está desnudado, O tonto, que cree que por la muerte no está… (Instrucciones 278:1, 7)

Estas declaraciones demuestran claramente que Comodiano fue un Naturalista.

CIPRIANO DE CARTAGO

Tasio Cecilio Cipriano nació aproximadamente d. C. 200 cerca de Cartago.117 Se convirtió a la cristiandad en d. C. 246 y sirvió como Obispo de Cartago d. C. 248-258.118 Fue ejecutado de d. C. 258 por rechazar de negar a Cristo.119

Algunos de los más famosas de los cientos de escrituras de Cipriano incluyen lo siguiente, junto con la fecha de su publicación, si se sabe:

Carta a Donato (d. C. 246)

La Vanidad de Ídolos (d. C. 247)

Contra los Judíos (d. C. 248)

En Cuanto a los No Practicantes (d. C. 251)

La Unidad de la Iglesia (d. C. 251)

Comentario en la Oración del Señor (d. C. 252)

Discurso a Demetrio (d. C. 252)

En Cuanto a la Mortalidad (d. C. 252)

Obras y Limosnas (d. C. 254)

Celosía y Codicia (d. C. 256)

La Gloria del Martirio

A pesar de la cantidad tremenda de materia que nos ha dejado  (lo más notable pues que la produjo en un período de solo diez años, y mientras servía como Obispo de una comunidad cristiana mayor), hay pocas referencias en sus escrituras al tema de la inmortalidad humana.  Estas pocas ocurren primariamente en los tratados En Cuanto a la Mortalidad y La Gloria de Martirio:

En Mortalidad dice, “él… que… que está entregado a los fuegos de Gehena… llamas eternas le atormentarán con castigos sin fin…”  Esto es ciertamente el lenguaje del Naturalismo.

En el Martirio, sin embargo, la posición de Cipriano no es tan clara.  Martirio 8:5 dice, “Sin duda permite que el deseo de vida se mantiene, pero que sea de los que para pecado no expiado el fuego arrasador atormentará con venganza eterna para sus delincuencias”120

Y Martirio 10:4 refiere a la eventualidad de “ser castigado con una quemadura perpetua.”121

Pero precisamente en el capítulo próximo, Cipriano dice que, “el fuego consumirá a los que son enemigos de la verdad.  El paraíso de Dios florece para los testigos; Gehena envolverá a los negadores, y fuego eterno los consumirá.  (Martirio 11:4-5).122

¡Esta última referencia parece más que las palabras de un Condicionalista!  El Dr. Froom, sin embargo, clasifica a Cipriano como un Naturalista;123 y, por fuerza de la declaración inequívoca de Mortalidad 14:3, yo haré, por los menos tentativamente, lo mismo.

NOVATIANO DE ROMA

Novatiano nació en d. C. 210; el lugar de su nacimiento no se conoce, posiblemente Frigia.124 Sirvió como anciano en la iglesia en Roma cuando ocurrió una división, en d. C. 251, sobre la cuestión de recomunicar con los que habían salido durante un tiempo de persecución (Cipriano de Cartago refirió a esta situación en su Tratado en Cuanto a los No Practicantes).  Novatiano tomo “una posición dura,” salió de la Iglesia Católica, y fundó una secta llamado los Catharoi (una palabra que quiere decir lo mismo que la palabra inglesa “Puritanos”).  Sirvió como su Obispo hasta su martirio en d. C. 280.  Los Catharoi (¡que no se debe confundir con los Cathari de un tiempo más tarde!) continuaron como una denominación aparte hasta algún era del siglo sexto.125

Antes de d. C. 250, Novatiano había escrito por lo menos dos cartas,126 que no se han preservado.  Escribió un Tratado de las Comidas Judías en d. C. 250.  También escribió un Tratado sobre la Trinidad en d. C. 257.  El libro anterior contiene una referencia al tema de la inmortalidad humana, el último contiene varias.

En Comidas Judías 5:18, Novatiano cita a Cristo como diciendo, “Trabajen, pero no para la comida que es perecedera, pero para la que permanece para vida eterna, la cual les dará el Hijo del Hombre.  Sobre éste ha puesto Dios el Padre su sello de aprobación.” (Juan 6:27).  Ésta es una citación bien correcta de un versículo muy popular entre Condicionalistas modernos quienes mantienen la interpretación que hace a las palabras “la cual” referir a la frase “vida eterna” en vez de la palabra “comida.”

En Trinidad 1, Novatiano describe el “castigo” de la desobediencia de Adán al mandamiento de no comer “la fruta del árbol” del conocimiento de lo bueno y lo malo como siendo “mortalidad.”

Una vez en Trinidad 2, una vez en Trinidad 3, tres veces en Trinidad 4, una vez en Trinidad 6, y una vez en Trinidad 31, Novatiano declara que Dios es “inmortal”;127 pero en Trinidad 15:28 dice que “cada hombre es mortal” y añade que “inmortalidad no puede ser de lo que es mortal.””128

En Trinidad 14:12, describe el castigo de negar a Cristo como “destrucción del alma”, y en Trinidad 14:15-16 sigue diciendo, “¿Si Cristo es solo hombre, como es que ´como el Padre tiene vida en Si Mismo, así ha dado vida al Hijo tener vida en Si Mismo´ cuando el hombre no pude tener vida en él siguiendo el ejemplo de Dios el Padre, porque él no es glorioso en la eternidad, sino hecho con las materias de mortalidad?  ¿Si Cristo es solo hombre, como dice, ¨Yo soy el pan de la vida eterna que vino del cielo,´ cuando el hombre no puede ser ni el pan de la vida, el mismo siendo mortal, ni pudiera haber venido del cielo, pues que no materia perecedera está establecido en el cielo?”129 Aquí Novatiano base el argumento por la divinidad de Cristo en la misma distinción entre Deidad y humanidad, que la Deidad es por naturaleza inmortal, y la humanidad no es inmortal.

Similarmente, en Trinidad 15:38, dice que “cada hombre está obligado por las leyes de mortalidad, y por eso no puede mantenerse [vivo] para siempre”.130

Además, en Trinidad 16:2-3, refiere al castigo de incredulidad como ser “morir para siempre” y “morir eternamente”, mientras, en Trinidad 16:4, dice, mediante contraste, que el creyente (y solo él) está “destinado para el logro de la vida eterna.”131

Y en Trinidad 18:37, refiere a “la destrucción de la gente de Sodoma” (nótense, no dice, “la destrucción de la ciudad,” sino, “la destrucción de la gente”).

Las citaciones arriba hacen claro que, como dice el Dr. Froom, “Novatiano fue un Condicionalista.”132

¿Qué, entonces, tenemos que entender de Trinidad 25:9-17, que contiene las declaraciones siguientes?: “¿Porque que tal si la divinidad de Cristo no muere, pero solo la sustancia del cuerpo se destruye, cuando en otros hombres también, que no son solo cuerpo, sino cuerpo y alma, solo el cuerpo efectivamente sufre los avances de desperdiciar y la muerte, mientras el alma se ve incorruptible, y fuera de las leyes de destrucción y muerte? (v 9); “…si el alma inmortal no se puede matar…” (v 11); “ …si en cualquier hombre, el alma tiene esta excelencia de inmortalidad que no se puede asesinar…” (v 12); “…si la crueldad del hombre falta de destruir el alma…” (v 13); “el alma mismo…no está matado por hombres” (v. 14); y “…si… la muerte… no destruye el alma, aunque disuelve los cuerpos mismos: porque podía ejercer su poder en los cuerpos, era inútil para ejercerlo en las almas; porque el uno en ellos fue mortal, y por eso murió; el otro en ellos fue inmortal, y por eso se entiende que no había estado extinguido” (v17)?  La abundancia de palabras tales como “qué tal si,”, “cuando,” “mientras,” “se ve,” “si,” “si…que,” “si,” “si…aunque” y “se entiende” me conduce a sugerir que Novatiano aquí emplea una forma de argumento en que concede a sus lectores “con el propósito de argumentar” ciertas suposiciones que él sabe que van a admitir, que le posibilitará a él convencerles de su punto, aunque él no mantiene estas suposiciones como parte de su propio sistema de creencias (como demostrado en otro lugar).

En Trinidad 29:25-27, Novatiano claramente vincula la inmortalidad humana a la resurrección de cuerpos humanos (como a contrario a la supervivencia de almas humanas): “[El Espíritu Santo es] un habitante dado para nuestros cuerpos en la resurrección de inmortalidad… Porque nuestros cuerpos son los dos capacitados en Él y por Él para avanzar a la inmortalidad, por aprendiendo de gobernar a sí mismos con moderación según sus decretos.

Novatiano fue llamado “hereje” por Cipriano de Cartago (y otros incluso el autor anónimo del Tratado Contra el Hereje Novatiano, que fue escrito en África en d. c. 255), pero no por causa de su posición en cuanto a la inmortalidad; más bien, por cause de su enfoque estricto a re-comunicación, que resultó en su rotura con la “posición más suave” del catolicismo.  En efecto, el autor del Tratado Contra el Hereje Novatiano fue probablemente también un Condicionalista; frecuentemente emplea la palabra “destrucción” para referir al destino de los no salvados, y cita varias Escrituras muchas veces empleadas por Condicionalistas modernas, como Ezequiel 18:4, 20-21; Mateo 10:28; Lucas 18:1-5; Judas 15 (que cambia para leer, “para someter a juicio a todos, y para destruir a todos los pecadores” etcétera); y Apocalipsis 6:17 ) cambia a leer “porque ha llegado el gran día de destrucción,” etcétera).

GREGORIO TAUMATURGO DE NEO-CAESAREA

Gregorio Taumaturgo (esta apodo quiere decir “El Obrador de Milagros”) nació en d. c. 213 en Neo-Caesarea, Ponto.133 Fue criado en un hogar pagano, estudiando filosofía neo-Platónica y ley romana, pero fue convertido a cristiandad por la enseñanza de Orígenes de Alejandría en d. C. 233.  Cinco años más tarde, volvió a su pueblo natal, encontró allá 17 cristianos y les organizó en una congregación.  Luego sirvió como el Obispo de Neo-Caesarea desde d. C. 240134 hasta su muerte en d. C. 270, en Neo-Caesarea135, a que tiempo fue dicho (tal vez en exageración) ¡que solo quedaban 17 paganos en la ciudad!

Aquí son los títulos de algunas de las escrituras de Gregorio:

Declaración de Fe

Metáfrasis del Libro de Eclesiastés

Oración y Panegírico Dirigido a Orígenes (d. C. 238)

Epístola Canónica

Confesión Seccional de Fe

De la Trinidad

Dos Temas sobre la Fe

De la Tema del Alma

Cuatro Sermones

De Todos los Santos

Del Evangelio Según Mateo

Una lectura rápida del De la Tema del Alma fácilmente establecerá la posición de Gregorio sobre la cuestión de la inmortalidad humana.  El entero capítulo sexto está dedicado a la cuestión de “si nuestra alma es inmortal.”  Versículo 3 concluye que “el alma, siendo sencillo, y no hecho de partes diversos, pero siendo no compuesto e indisoluble, tiene que ser, en virtud de eso, incorruptible e inmortal.”136 Versículo 5 añade que, “el alma, siendo auto-accionando, no tiene cesación de su ser”137 Versículos 6-7 razonan que “sigue, que lo que es auto-accionando es siempre-accionando, y lo que es siempre-accionando no cesa, y lo que no cesa es sin fin; y lo que es sin fin es incorruptible; y lo que es incorruptible es inmortal.  Por consecuencia, [pues que] el alma es auto-accionando, como se ha demostrado arriba, sigue que es incorruptible e inmortal.”138 Versículo 10 reitera, “[Pues], por eso, el alma no está corrompido por lo malo propio de sí mismo, y lo malo del alma es cobardía, intemperancia, codicia, y lo semejante, y todas estas cosas no lo saquean sus  poderes de vida y acción, sigue que es inmortal.

Así no hay cuestión sino que Gregorio Taumaturgo, como su maestro, Orígenes de Alejandría, fue un Naturalista.

ARNOBIO DE SICA

Arnobio el Mayor nació aproximadamente d. C. 250.  Vivió en Sica, Numidia, África del Norte.  Como pagano fue notable por su odio intenso de la cristiandad.  Fue convertido como d. C. 303, pero al principio fue recelo de él (como de Saúl, en Hechos 9:26) y se le negaron el bautismo.  Esto resultó que él publicó una serie de siete libros colectivamente titulada Disputas Contra los Paganos en algún tiempo entre d. C. 303 y d. C. 310.139 Refiere a estos libros como 1 Disputas, 2 Disputas, 3 Disputas, 4 Disputas, 5 Disputas, 6 Disputas, y  7 Disputas, respectivamente, para los propósitos de este libro.  Arnobio murió como d. C. 327.140

En 1 Disputas 18:5, Arnobio dice que la muerte “termina todas cosas, y quita la vida de cada ser sensible.” En el mismo versículo, emplea la palabra “extinción” como un sinónimo de la palabra “muerte.”

En 1 Disputas 64:8, Arnobio dice que Cristo “fue enviado por el solo Rey [verdadero]… para traer a Uds. la inmortalidad que creen que [ya] poseen, confiando en las declaraciones de unos pocos hombres” (eso es, los filósofos griegos, tales come Platón, etcétera).  Claramente, Arnobio no dice que él cree que sus lectores “[ya] poseen” inmortalidad.  Al contrario, es su creencia que la inmortalidad hay que ser traído a ellos, y que Cristo lo ha hecho.  Unos versículos más tarde (en 1 Disputas 65:1), dice esta edad “ingrata e impía” (refiriendo a la generación pagana en que vivió) está “preparada para su propia destrucción por su obstinación extraordinaria.”  Más tarde en el mismo capítulo, dice que Cristo “dijo a Sus enemigos… lo que hay que hacer para que escapen destrucción y obtengan un inmortalidad de que no conocían” (1 Disputas 65:13).  Y, en el próximo verso después de ese (1 Disputas 65:14), dice “que en ninguna otra manera” que creer en Cristo “pudieron evitar el peligro de muerte.”

En 2 Disputas 1:8, Arnobio dice a sus lectores paganos que Cristo “preparó para Uds. un camino a… la inmortalidad para que anhelan” – pero ¿porque “anhelarían” algo que ya poseían por naturaleza?

En 2 Disputas 7:17, Arnobio recuerda a sus lectores paganos que “el alma… se dice por Uds. ser inmortal” –pero no tendría incluir la palabras “se dice por Uds. ser” si él había creído ser inmortal, como declara que creyeron ellos.

2 Disputas 14 es una comparación de la propia doctrina (cristiana)  del “infierno” de Arnobio (v. 1) con la doctrina platónica (de filosofía griega) de “la inmortalidad del alma” (v. 1).  Entre otros puntos hechos en este capítulo son los siguientes: cristianos hablan de “fuegos que no se puede extinguir” (v. 1), mientras Platón dice que “el alma es inmortal” (v. 3.); y cristianos creen que las almas de los malvados están “aniquilados” y “pasan en vanidad a la destrucción eterno” (v.7), mientras Platón “creyó que fue crueldad inhumana condenar almas a la muerte” (v. 6).  Arnobio concluye por exponer lo que refiere como “la enseñanza de Cristo” (v. 8): que almas “perecen si no han conocido a Dios” pero están “librados de muerte si han prestado atención” a Él (v. 8) y por declarar que “la verdadera muerte del hombre… no deja nada” (v. 9) porque “almas que no conocen a Dios se consumirán en… fuego” (v. 10).  En el primer versículo del capitulo siguiente (2 Disputas 15:1), Arnobio describe la “opinión… de que almas son inmortales” como exagerado.”

En 2 Disputas 16:3-5, Arnobio pregunta, “¿Dejarán a un lado su arrogancia habitual, O hombres, que reclaman a Dios como su Padre, y mantienen que son inmortales, así como es Él?  ¿Se informarán, examinarán, buscarán lo que son Uds. mismos, de quien son, de que descendencia se supone ser, que hacen en el mundo, en que manera nacieron, como llegan a la vida?  ¿Considerarán, dejando a un lado, toda parcialidad, en el silencio de sus pensamientos que somos criaturas o bien semejantes a lo demás, o separados por una diferencia no muy grande?  Contesta a sus propias preguntas tres capítulos más tarde: “si los hombres o se los conocieron perfectamente, o tuvieron el conocimiento mínimo de Dios, nunca reclamaron como suyo propio una naturaleza divina e inmortal;” (2 Disputas 19:1).  En 2 Disputas 18:3, dice, “si el alma tuviera en sí mismo el conocimiento que es apropiado que en efecto tuviera una raza que es divina e inmortal, todos hombres desde el principio conocieron todo;” que obviamente no es el caso pues seres humanos continúan aprendiendo cosas nuevas como pasan por la vida, y la “raza” entera de seres humanos continúa aprendiendo cosas nuevas como pasa el tiempo.  Similarmente, en una discusión larga del mismo tema, Arnobio declara que, “se ha creído que las almas de los hombres son divinas, y por eso inmortales,” y sigue surgiendo que esta idea “se ha creído imprudentemente y dado por hecho” (2 Disputas 22:2) –y procede con una lista de preguntas designado para refutarla.

Otra vez, en 2 Disputas 24:3, Arnobio se describe como poniendo a Platón una pregunta, empezando con las palabras, “si está verdaderamente asegurado que las almas de los hombres son inmortales” (insinuando que tal creencia es de Platón, no la suya), y en 2 Disputas 25:2, sigue a esta pregunta con otra, empezando, “Es… el… alma…inmortal” (otra vez, insinuando una respuesta negativa).

Capítulos 26-36 de 2 Disputas contienen referencias numerosas al tema de la inmortalidad humana.  2 Disputas refiriendo a almas (26:5), dice que “el mismo razonamiento no solo muestra que no son incorpóreos, pero aun los priva de toda inmortalidad, y las refiere a los límites dentro de que la vida es generalmente cerrado.”141 Tres capítulos más tarde, Arnobio presenta un argumento moral contra la doctrina de Inmortalidad Natural, preguntando, “¿Cómo será vencido por cualquier temor o pavor (eso es, del juicio de Dios) él que ha sido persuadido que es inmortal, justo como de Dios Supremo Mismo, y que ninguna sentencia (eso es, de muerte) puede ser pronunciado sobre él por Dios, viendo que hay la misma inmortalidad en los dos, y que un ser inmortal no puede ser molestado por el otro, que es simplemente su igual” (2 Disputas 29:7)?142 El punto de este argumento es semejante a él presentado por Jesús cuando dijo, “No teman a los que matan el cuerpo pero no pueden matar el alma.  Teman más bien al que puede destruir alma y cuerpo en el infierno.  (Mateo 10:28)  (¡Este versículo, por supuesto, es otro “favorito” de muchos Condicionalistas!

Una perspicacia importante en el hecho de que un “debate” estuvo en progreso ente Naturalistas y Condicionalistas en el tiempo de Arnobio se da en 2 Disputas 31:2-3: “De ahí es que entre hombres eruditos, y dotados de habilidades excelentes, hay disputa en cuanto a la naturaleza del alma, y algunos dicen que es sujeto a la muerte, y no se puede asumir a sí mismo la sustancia divina, mientras otros mantienen que es inmortal, y no se puede hundir bajo el poder de muerte… porque, a un lado, se presentan al un partido por el cual se encuentra que el alma es capaz de sufrimiento, y perecedera; y al otro lado, no faltan a sus oponentes por los cuales se muestra que el alma es divina e inmortal.”143 En el próximo capítulo, Arnobio hace claro donde estuvo él en el debate, diciendo, “Hemos estado enseñado por el maestro más grande (eso es, Jesús) que almas están puestas no muy lejos de las mandíbulas enormes de la muerte; que pueden, sin embargo, tener sus vidas prolongadas por el favor y bondad del Soberano Supremo si solamente intentan y hacen esfuerza para conocerle – porque el conocimiento de Él es un tipo de levadura vital y cemento para amarrar lo que de otra manera explotaría (2 Disputas 32:1).144 En capítulo 33, dirigiéndose a lectores resumidos ser Naturalistas (como eran todos filósofos griegos paganos) añade, “Uds. piensan que, al momento de pasar allá, librados de las cuerdas de sus miembros carnales, encontrarán a las con que pueden subir al cielo… Nosotros rehuimos tal presunción, y no pensamos que está en nuestro poder” (2 Disputas 33:3-4).145

Hacia el final de esta discusión, Arnobio pregunta, “¿si almas son mortales…, cómo pueden…llegar a ser inmortal?”  Su propia respuesta a esta pregunta se da en el próximo capitulo, donde dice que, “inmortalidad es el regalo de Dios” por medio de que Él “se dignará de otorgar vida eterna a almas” de lo contrario destinado a “aniquilación completa” (2 Disputas 36:3).146 Mucho más tarde en el libro, esta enseñanza se resume en la declaración “que las almas de los hombres…está regaladas con la inmortalidad, si basan su esperanza de un regalo tan grande en Dios Supremo, quien sólo tiene el poder de otorgar tantas bendiciones, por medio de quitar la corrupción” (2 Disputas 53:1).147 Y en Capítulo 62, Arnobio añade, “Ninguno sino el Dios Todopoderoso puede preservar almas; ni hay además quienquiera que puede darlas longitud de días, y otorgarlas también un espíritu que nunca morirá, sino Él que solamente es inmortal.”148

En 2 Disputas 63:1, Arnobio describe a sus oponentes como diciendo que él (Arnobio( enseña que “Cristo fue enviado por Dios por este propósito, que podía librar almas infelices desde ruina y destrucción…”

En 2 Disputas 64:13, Arnobio defiende su creencia que Dios ofrece vida eterna a seres humanos, pero no los obliga que reciban – una vista que, me parece, sería difícil para mantener un Naturalista – por decir que “nuestra salvación no es necesario para Él, para que Él ganara algo o sufriera cualquiera pérdida, si Él o nos hizo [inmortal] o nos permitió estar aniquilados y destruidos por la corrupción.”  Pues es claro que había enseñado previamente que Dios no “hizo” seres humanos inmortales, es igualmente claro que aquí enseña que Dios las “permite” estar “aniquilados” o “destruidos.”

Comparando la doctrina cristiana de salvación con creencias paganas en cuanto a las poderes diferentes de sus varios dioses, Arnobio declara que, “es el derecho de Cristo solo de dar salvación a almas, y asignarlas vida eterna….almas no pueden recibir de ninguno vida y salvación, sino de Él a quien el Soberano Supremo dio  esta carga y deber.  El Amo Todopoderoso ha determinado que este sea el camino de salvación – esta puerta, así dicho, de vida – solo por Él hay acceso a la luz: ni pueden los hombres o meterse o entrar por otro lugar, todas otras entradas siendo cerrados y asegurados por una barrera impenetrable.  Así pues…por ningunos esfuerzos podrán Uds. alcanzar el premio de inmortalidad, a menos que por el regalo de Cristo han percibido lo que constituye esta inmortalidad misma, y se han permitido entrar en la vida verdadera” (2 Disputas 65:11-66:1).

En 2 Disputas 72:7, hablando del “Dios Todopoderoso y Supremo” (2 Disputas 72:4), Arnobio presunta, “¿No es Él solo increado, inmortal, y eterno?”  Aunque no actualmente cita a 1 Timoteo 6:16 (un versículo favorito de muchos Condicionalistas modernos), ciertamente hace el mismo punto que se hace allá: solo Dios es inmortal; por eso, seres humanos no son inmortales.

Desde todas estas referencias, es perfectamente claro que “Arnobio fue un Condicionalista militante.”149

LA PREGUNTA CONTESTADA

En la página 4 de este libro, nuestro tema para discusión fue definida como siguiente:  ¿Qué podemos aprender de las escrituras de los Padres tempranos de la Iglesia en cuanto a la posición (o posiciones) mantenidos en sus tiempos sobre el tema de la inmortalidad humana?  Específicamente, querremos ver si los Padres Apostólicos, Sub-Apostólicos, y Ante-Nicea de los siglos primero, segundo y tercero mantuvieron una vista semejante a l vista moderna popular, o una más semejante a la vista Condicionalista.

Después de definir las dos vistas, y tacharlas, por conveniencia, como “Naturalismo” y “Condicionalismo”, respectivamente, he examinado las vidas y obras de los doce Padres Apostólicos, siete Sub-Apostólicos, y once Ante-Nicea, cuyas escrituras abarcan el período desde d. C. 95 hasta algún tiempo entre d. C. 303 y 310.  Como dije en la página 9, no hemos estudiado cada escritor de los tres siglos primeros, pero hemos estudiado cada escritor cristiano de los tres primeros siglos en cuyas obras he podido encontrar referencias al tema de la inmortalidad humana.

Cada uno de los treinta escritores ha sido clasificado como o Condicionalista o Naturalista.  Ahora ha llegado el tiempo de preguntar: ¿Qué hemos aprendido de este ejercicio?

Me parece que la cosa primera, y tal vez la más importante, que hemos aprendido es que en la Iglesia Primitiva, tanto como en la Iglesia de hoy, había cristianos verdaderos y sinceros de ambos posiciones doctrinales que hemos estado estudiando.  También hemos visto que había frecuentemente un “debate” energético, algunas veces aun vituperio,  tomando lugar entre los representantes de las dos posiciones.  Sin embargo, es importante notar que todo esto estaba tomando lugar dentro del contexto más amplio de la hermandad cristiano universal que fue generalmente conocido en ese tiempo como la Iglesia “Católica”.  Esto no fue primariamente un argumento entre cristianos y paganos, ni fue una “pelea” entre cristianos ortodoxos y cultistas no ortodoxos.  Fue, en efecto, una discusión doctrinal entre individuos y grupos, todos que eran miembros del mismo Cuerpo de Cristo universal, la Iglesia Cristiana.

El segundo, y la cosa próxima más importante, que hemos aprendido es que, durante el período de estudiar, Condicionalismo, y no (como es hoy en día) Naturalismo, fue la vista más prevalente de las escrituras de los Padres de la Iglesia.  Este hecho se puede demostrar por una enumeración sencilla, como sigue:

Condicionalistas:

16 definitivos, 4 probables

– Total: 20

Naturalistas:

8 definitivos, 1 probable

– Total:   9

No clasificado:

 

– Total:   1

Así Condicionalismo fue favorecido sobre Naturalismo por una mayoría de aproximadamente 2/3 de los treinta Padres que hemos podido clasificar.

Otra pregunta que vale la pena preguntar es: ¿Fue un conflicto regional?  ¿Eran los Padres de un área geográfica más inclinadas a Condicionalismo, y los Padres de otra más inclinadas a Naturalismo?  La tabla siguiente ilustrará la respuesta sorprendente a esta pregunta:

Región

Condicionalistas

Naturalistas

Asia

8 o 9

1

Europa

7

2

África

2 o 3

5

(Desconocido)

2

1

Cuando llega al párrafo siguiente, Ud. verá la razón para que parezca ser tanto predominio de Condicionalismo en Asia, el continente en que la cristiandad originó.  La “sorpresa” es ver el contraste entre el predominio de Condicionalismo en Europa, el continente que más tarde llegó ser el “sede mundial” de la cristiandad, y el predominio de Naturalismo en África, el continente en que la cristiandad más tarde llegó a ser virtualmente extinto.   ¡Se hubiera pensado que estaría del otro modo!  Lo que la tabla demuestra actualmente es que Condicionalistas y Naturalistas los dos se pudieran encontrar en todas las tres áreas del mundo que fueron influenciados por la cristiandad en los siglos tempranos.  No creo que demuestre que la geografía, ni el regionalismo, realmente tenían un papel muy importante en el debate en ese tiempo.

Me parece que un papel mucho más importante tuvo el pasaje del tiempo.  La tabla en la página siguiente está construida para ilustrar el “progreso” de las dos doctrinas durante el período de tiempo abarcado por el estudio.  Alista cada Padre de la Iglesia bajo el título apropiado en orden cronológico desde el tiempo de los Apóstoles (al parte superior de la página) hacía el tiempo del Concilio de Nicea (al fondo).

CONDICIONALISTAS

 

NATURALISTAS

Clemente de Roma

Escritor(es) das Odas de Salomón

Ignacio de Antioquia

Policarpo de Esmirna

Papias de Hierápolis

Escritor(es) del Didaché

Cuadrato de Atenas

Matetes

Clemente de Corinto

Bernabé de Alejandría

Arístides de Atenas

Hermas de Roma

Justino de Samaria

Taciano de Asiria

Teófilo de Antioquia

Melitón de Sardes

 

 

 

 

Atenágoro de Atenas

Polícrates de Éfeso

Irineo de Lyon

 

 

 

Clemente de Alejandría (no clasificado)

 

 

 

Tertuliano de Cartago

Hipólito de Puerto Romano

                      Escritor(es) de Pseudo-Clementinas

Minucio Félix de África

Orígenes de Alejandría

Comodiano de África

Cipriano de Cartago

Novatiano de Roma

 

 

 

 

Gregorio Taumaturgo de Neo-Caesarea

Arnobio de Sica

 

 

Vista de esta manera, el resultado llega a ser:

Antes del tiempo de Clemente de Alejandría

– 18 Condicionalistas, 1 Naturalista

Después del tiempo de Clemente de Alejandría

–   2 Condicionalistas, 8 Naturalistas

Es claro de esta tabla que el Condicionalismo fue la doctrina de la Iglesia Primitiva (d. C. 95-177), y que el Naturalismo fue introducido por Atenágoro de Atenas, y popularizado por Tertuliano de Cartago, después de cuyo tiempo rápidamente llegó a ser la vista predominante, aunque continuó ser un minoridad muy franca de Condicionalistas.

Ahora llega más claro porque el Condicionalismo fue más fuerte en Asia durante los tres primeros siglos que fue en Europa y África.  Asia fue el continente en que originó la cristiandad.  Las iglesias de Asia mantenían más ferozmente la doctrina original (Condicionalismo) mientras las iglesias de Europa y África estaban progresivamente llegando bajo la influencia de la doctrina más reciente (Naturalismo).

Afuera del ámbito de este libro, pero ciertamente dentro de los límites de relevancia a su tema, es la cuestión de la manera en que el debate entre los proponentes de las dos doctrinas procedió después del Concilio de Nicea (d. C. 325).  Brevemente, la respuesta a esta cuestión es que el debate continuó con un porcentaje más y más alto de los escritores Pos-Nicea aceptando el Naturalismo como pasaron los siglos.  En ningún punto llegaron a la unanimidad.  Por fin, en d. C. 1513, el Quinto Concilio de Letrán de la Iglesia Católica Romana oficialmente condenó al Condicionalismo como herejía.  Aun entonces, sin embargo, no cesó el debate.  Sólo cuatro años más tarde, Martín Lutero salió del Catolicismo Romano y empezó el movimiento conocido hoy como el Protestantismo.  Él, y muchos otros líderes protestantes, como Juan Wycliffe, Guillermo Tyndale, Juan Milton, y Juan Darby, revivieron la creencia anciana en la Inmortalidad Condicional.  Otros reformistas eran Naturalistas.  Así, mientras el debate fue terminado en la Iglesia Católica Romana, por decreto oficial, rápidamente surgió otra vez en las iglesias Protestantes y (allá) continúa hasta hoy.  Como mencioné en la Introducción, algunas denominaciones han establecido una “postura” oficial par una posición o la otra.  Muchas otras denominaciones han mantenido abiertas sus puertas a cristianos de cada persuasión.  El “debate” continúa.

COMENTARIOS DE CONCLUSIÓN

Hemos visto que hay dos posiciones radicalmente diferentes en cuanto a la cuestión de la inmortalidad humana: las hemos llegado a conocer como Naturalismo y Condicionalismo.  También hemos visto que por la más de la historia cristiana ha estado un “debate” furioso entre los proponentes de las dos posiciones.  Además, hemos descubierto que casi todos los Padres de la Iglesia que escribieron antes de d. C. 200 eran Condicionalistas, y que casi todos los que escribieron entre aquel tiempo y d. C. 310 eran Naturalistas.  Hemos concluido que Inmortalidad Condicional fue la doctrina original, y predominante, en la Iglesia Primitiva.

En este punto yo creo que sería juicioso repetir que no he intentado “probar” lo correcto ni lo incorrecto de cualquier doctrina.  Solo he intentado determinar cual vista fue más prevalente en la Iglesia Primitiva.  Eso es porque he citado extensivamente de las escrituras de los Padres de la Iglesia y no he citado frecuentemente las Escrituras Santas.  No estoy por ningún modo intentando insinuar que la Biblia no tiene nada que decir de este tema: por contrario, tiene tanto que decir que un libro mucho, mucho más largo necesitaría cubrirlo todo.  Ni insinúo que lo que dice la Biblia no es importante.  Más bien, es mi creencia que lo que dice la Biblia es de importancia absoluta y decisiva.  Pero fue el propósito declarado de este papel de analizar las vistas de la Iglesia Primitiva, y los comentos de la Biblia están fuera del ámbito definido del libro.

Muchos de los autores que han escrito de este tema han sentido fuertes, de una opinión u otra.  Pero se pueda preguntar, “¿Si hubiera una respuesta bíblica clara y sencilla a la cuestión de que la inmortalidad fuera ´natural´ o ´condicional,´ porque ha sido un debate sobre ella por los dieciocho siglos pasados?”  Por una cosa, durante muchos de estos siglos, la mayoría de la gente no ha tenido la oportunidad de estudiar la Biblia para sí mismos.  El voto de la mayoría, decreto eclesiástico, invectiva acalorada, y aún persecución, y la amenaza de muerte, se han empleado como “herramientas” de determinar esta cuestión.  Por otra, aun hoy, muchas iglesias excluyen a miembros prospectivos a menos que acepten una respuesta preempaquetada impuesto en su consciencia por firmar una Declaración de Fe confesional.  Si más iglesias mantendrían abiertos su puertos a cristianos de cualquier de las dos persuasiones, y permitiría que este tema sea estudiado y respondido por la Escrituras, sería más probable que veríamos esta cuestión respondida con decisión en nuestro tiempo.

John H. Roller. Traducido al español por David Vignali.

 

NOTAS AL PIE DE PÁGINA

1 Ver, por ejemplo, la discusión de Carlos Ryrie sobre “La Naturaleza del Hombre” en su libro A Survey of Bible Doctrine, pp. 104-107.

2 Ver, por ejemplo, la discusión de Basil Atkinson de “La Naturaleza del Hombre “en su libro, Life and Immortality, pp. 1-29.  Nótese también el párrafo inicial de su Introducción en p. iii.

3 Hoffman, Mark, 1989 World Almanac, p. 509.

4 Froom, LeRoy, The Conditionalist Faith of Our Fathers, p. 762.

5 Lake, Kirsopp, The Apostolic Fathers, p. 67.

6 Lake, op. cit.

7 Ibid., p. 79.

8 Ibid., p. 97.

9 Constable, Henry, The Duration and Nature of Future Punishment, p. 168

10 Froom, op. cit., p. 767.

11 Información biográfica y de fechas vine de dos Fuentes:

The Old Testament Pseudepigrapha, Volume Two, editado por James H. Charlesworth, The Anchor Bible Reference Library publicada por Doubleday, 1985.

Early Christian Writings: New Testament, Apocrypha, Gnostics, Church Father, Odes of Solomon, www.earlychristianwritings.com/odes.html

12 Charlesworth, op. cit., p. 731.

13 Lake, op. cit., p. 166.

14 Lake, op. cit., p. 191.

15 Ibid., pp. 213-214.

16 Lake, op. cit., p. 231.

17 Ibid., p. 271.

18 Froom, op. cit., p. 773.

19 Lake, op. cit., p. 280.

20 Ibid., p. 285.

21 Lake, op. cit., p. 289.

22 Froom, op. cit., p. 796.

23 Moyer, Elgin, Wycliffe Biographical Dictionary of the Church, p. 314.

24 Roberts, Alexander, The Ante-Nicene Fathers, Vol. 1, p. 151.

25 Froom, op. cit., p. 774-775.

26 Lake, op. cit., p. 333.

27 Ibid., pp. 324-325.

28 Ibid., p. 325.

29 Moyer, op. cit., p. 337.

30 Roberts, op. cit., Vol. 1, p. 23.

31 Roberts, op. cit., Vol. 7, p. 513.

32 Ibid., p. 519, nota a pie de página 16.

33 Froom, op. cit., p. 778.

34 Lake, op. cit., p. 359.

35 Ibid., pp. 369-371.

36 Ibid., p. 383.

37 Lake, op. cit., p. 383.

38 Ibid., p. 359.

39 Ibid., p. 381.

40 Ibid., p. 407.

41 Ibid., pp. 407-409.

42 Moyer, op. cit., p. 16.

43 Schepps, Solomon, Lost Books of the Bible, p. 197, y Hoffman, op. cit., p. 509.

44 Froom, op. cit., p. 788.

45 Schepps, op. cit., p. 197.

46 Brandyberry, James, Desarrollo de la Doctrina de Inmortalidad desde los Padres Apostólicos hasta Agostino, p. 4.

47 Smith, Dustin, Justin Martyr, p. 1.

48 Smith, op. cit., pp. 1, 2.

49 Roberts, op. cit., Vol. 1, p. 197.

50 Smith, op. cit., p. 6.

51 Ibid., pp. 7-8.

52 Ibid., p. 5.

53 Smith, op. cit., p. 9.

54 Froom, op. cit., pp. 826-827.  Nótense, especialmente, la cita de Alger (p. 826, al fondo de la página).

55 Froom, op. cit., p. 834.

56 Roberts, op. cit., Vol. 2, p. 67.

57 Ibid.

58 Ibid., pp. 67, 68.

59 Ibid., p. 69.

60 Ibid., p. 70.

61 Ibid., p. 72.

62 Froom, op. cit., pp. 840-841.

63 Roberts, op. cit., vol. 2, p. 91.

64 Ibid., p. 93.

65 Ibid., p. 104.

66 Ibid., p. 105.

67 Roberts, op. cit., Vol. 2, p. 113.

68 Moyer, op. cit., p. 272.

69 Roberts, op. cit., Vol. 8, p. 753.

70 Ibid.

71 Ibid., p. 754.

72 Ibid., pp. 755, 756.

73 Roberts, op. cit., Vol. 2, p. 127.

74 Brauer, Jerald, Westminster Dictionary of Church History, pp. 70-71.

75 Roberts, op. cit., Vol. 2, p. 157.

76 Ibid.

77 Brandyberry, op. cit., p. 8.

78 Moyer, op. cit., pp. 331-332.

79 Roberts, op. cit., Vol. 8, p. 774.

80 Ibid., p. 773.

81 Ibid.

82 Von Campenhausen, op. cit., p. 27.

83 Moyer, op. cit., p. 204.

84 Roberts, op. cit., Vol. 1, p. 403.

85 Ibid., pp. 411, 412.

86 Froom, op. cit., p. 873.

87 Mbeke, Anne, Clement of Alexandria and Conditional Immortality, p. 2.

88 Moyer, op. cit., p. 94.

89 Von Campenhausen, op. cit., p. 38.

90 Osbeck, Kenneth, Amazing Grace: 366 Inspiring Hymn Stories for Daily Devotions, p. 81.

91 Froom, op. cit., p. 758.

92 Ibid.

93 Roberts, op. cit., Vol. 3, p. 3.

94 Ibid., p. 4.

95 McDonald, op. cit., Vol. 6, p. 1139.

96 Roberts, op. cit., Vol. 5, p. 6.

97 Froom, op. cit., p. 758.

98 Roberts, op. cit., Vol. 8, p. 69.

99 Ibid., p. 150.

100 Roberts, op. cit., Vol. 8, p. 173.

101 Ibid., p. 231.

102 Ibid.

103 Ibid., p. 286.

104 Roberts, op. cit., Vol. 4, p. 170.

105 McDonald, op. cit., Vol. 9, p. 883.

106 Roberts, op. cit., Vol. 4, p. 195.

107 Roberts, op. cit., Vol. 4, p. 224.

108 Ibid., p. 229.

109 Ibid., p. 240.

110 Ibid., p. 294.

111 Roberts, op. cit., pp. 294, 295.

112 Ibid., p. 381.

113 Ibid., p. 472.

114 Ibid., p. 606.

115 Roberts, op. cit., Vol. 4, p. 201.

116 Moyer, op. cit., p. 99.

117 Moyer, op. cit., p. 108.

118 Roberts, op. cit., Vol. 5, p. 264.

119 Moyer, op. cit., p. 108.

120 Roberts, op. cit., Vol. 5, p. 581.

121 Roberts, op. cit., Vol. 5, p. 581.

122 Ibid.

123 Froom, op. cit., p. 758.

124 Froom, op. cit., pp. 902, 903.

125 Moyer, op. cit., p. 303.

126 Referenciadas en su Tratado de las Comidas Judías 1:7.

127 Roberts, op. cit., Vol. 5, pp. 612-615.

128 Ibid., p. 624.

129 Roberts, op. cit., Vol. 5, p. 623.

130 Ibid., p. 625.

131 Ibid.

132 Froom, op. cit., p. 909.

133 McDonald, op. cit., Vol. 6, p. 797.

134 Roberts, op. cit., Vol. 6, p. 3.

135 Veja também Moyer, op. cit., p. 171.

136 Roberts, op. cit., Vol. 6, p. 56.

137 Ibid.

138 Ibid.

139 Froom, op. cit., pp. 917-918.

140 Moyer, op. cit., p. 18.

141 Roberts, op. cit., Vol. 6, p. 444.

142 Ibid., p. 445.

143 Ibid., p. 446.

144 Ibid.

145 Ibid.

146 Ibid., p. 447.

147 Roberts, op. cit., Vol. 6, p. 454.

148 Ibid., p. 457.

149 Froom, op. cit., p. 919.