La "Guerra en el Cielo" y la "Expulsión" de Satanás

En el lenguaje metafórico bíblico, la elevación de una persona a una posición alta se puede hablar de ella como ser “exaltado al cielo” o “al firmamento”, dónde puede asemejársele a una estrella resplandeciente. [1] Similarmente, a alguien en su humillación, derrota o caída de una posición alta puede asemejársele a uno lanzado abajo o “caído del cielo”. [2] En su predicción de la caída del orgulloso y arrogante rey de Babilonia, Isaías el profeta usó esta entelequia: 

"¡Oh, cómo has caído del cielo, tú, el resplandeciente, hijo del alba! ¡Cómo has sido cortado a tierra, tú que estabas incapacitando a las naciones! En cuanto a ti, has dicho en tu corazón: ‘A los cielos subiré. Por encima de las estrellas de Dios alzaré mi trono, y me sentaré sobre la montaña de reunión, en las partes más remotas del norte. Subiré por encima de los lugares altos de las nubes; me haré parecer al Altísimo’. “Sin embargo, al Seol se te hará bajar, a las partes más remotas del hoyo." — Isaías 14:12-15. [3]  

Jesús, también, usó un idioma similar hablando del pueblo de Capernaum que él había escogido como su lugar de la morada y donde él había realizado muchos de sus milagros. (Mateo 4: 13-16) Ésta, sin embargo, no sería una razón para el pueblo alardearse:  

Y tú, Capernaum, ¿acaso tú serás ensalzada hasta el cielo? ¡Hasta el Hades descenderás! — Lucas 10:15

Otro ejemplo de esta manera de hablar se encuentra en los versos subsecuentes, que nos relata sobre los setenta discípulos enviados por Jesús, quienes retornaron con alegría diciendo: “Señor, hasta los demonios quedan sujetos a nosotros por el uso de tu nombre”. Su informe jubiloso era evidentemente debido al éxito echando los demonios, gracias al poder que a ellos les fue dado por Jesús al enviarlos. (Lucas 10: 1, 19) En respuesta Jesús les dijo: “Contemplaba yo a Satanás ya caído como un relámpago del cielo.” — Lucas 10:17-18.

No parece muy probable que Jesús quiso decir que él vio a Satanás caer literalmente del cielo. Más bien, en su declaración expresó vivamente la excitación que él sentía sobre el informe de los discípulos, debido a que él sabía que el ministerio exitoso de ellos (así como suyo propio) pronosticó la caída inminente de Satanás de su posición de poder.

Que la muerte, resurrección y exaltación de Jesucristo significarían la derrota firme de Satanás también esto es indicado por lo que él le dijo a los judíos a su llegada a Jerusalén unos días antes de su muerte: 

Ahora se somete a juicio a este mundo; ahora el gobernante de este mundo será echado fuera. — Juan 12:31.

Es evidente que esta victoria sobre Satanás y sus ángeles se describe de manera simbólica en Revelación 12:1. En una visión del apóstol Juan él vio en “el cielo” una mujer embarazada, “vestida del sol, y la luna estaba debajo de sus pies, y sobre su cabeza había una corona de doce estrellas”. Un gran dragón con siete cabezas, después identificado como “la serpiente original, el que es llamado Diablo y Satanás”, y se quedó de pie delante de la mujer listo para devorar a su niño. La mujer “dio a luz un hijo, un varón, que ha de pastorear a todas las naciones con vara de hierro. Y su hijo fue arrebatado hacia Dios y hacia su trono”. —Revelación 12:1-5.  

 

 

La mujer vestida del sol, y el dragón con siete cabezas, y el hijo que fue arrebatado hacia Dios y hacia su trono que es mostrado en la revista La Atalaya del 15 de agosto de 1981, página 20. Según la enseñanza de la Torre Del Vigía, esta escena profética se cumplió en el 1914, cuando el reino de Cristo (el niño) se dice que ha sido establecido (nacido) en el cielo por “la organización celestial de Dios” (la mujer), a pesar de los esfuerzos de Satanás (el dragón) por prevenir la entronización de Cristo.

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Esto no puede de ninguna manera posible mostrar la escena del establecimiento del reino de Cristo en el cielo en el 1914, como así sostiene la Sociedad Watch Tower. ¿Cómo pudo el reino de Cristo haber sido tan débil en el 1914 que corrió el riesgo de ser devorado por Satanás y por consiguiente tuvo que ser “arrebatado” fuera de las mandíbulas boquiabiertas hacia el trono de Dios? Tal punto de vista, está en el espacio de más contraste con las enseñanzas señaladas en el Nuevo Testamento, cual enseñan que en su resurrección desde entonces Cristo está en posesión de “toda la autoridad y poder y señorío”. ― Mateo 28: 18, Efesios 1:21.

Hubo sólo un tiempo cuando Jesucristo estuvo al parecer en tal situación vulnerable que Satanás sentía que pudiera “devorarlo” a él, y eso fue durante su vida terrenal. Fue durante este período que Satanás intentó “frustrar” el nacimiento de Cristo como el regidor del mundo. Desde los asesinatos de los niños en Belén hasta la ejecución final de Jesús bajo Poncio Pilato, Jesús era su blanco principal. Sin embargo, Satanás no tuvo éxito, cuando Cristo fue resucitado y “arrebatado hacia Dios y hacia su trono”.

Como frecuentemente se ha notado, la presentación de la entronización de Cristo como un “nacimiento” en Revelación 12:5 es una alusión al Salmo 2: 6-9: 

“Yo, sí, yo, he instalado a mi rey sobre Sión, mi santa montaña”. Déjeseme hacer referencia al decreto de Jehová; Él me ha dicho: “Tú eres mi hijo; yo, hoy, yo he llegado a ser tu padre. Pídeme, para que dé naciones por herencia tuya, y los cabos de la tierra por posesión tuya propia. Las quebrarás con cetro de hierro, como si fueran vaso de alfarero las harás añicos.”

Los escritores del Nuevo Testamento aplican este Salmo repetidamente a la exaltación de Cristo a la diestra de Dios. (Hechos 13:32-33; Romanos 1: 4; Hebreos 1:5; 5: 5) [4] Este Salmo Mesiánico al igual que en Revelación 12:5, habla de Cristo, que se le ha dado el poder para quebrantar las naciones con vara o “cetro de hierro”. [5]

En Revelación 12:7-12 otra escena “en el cielo” le es presentada a Juan, una escena de guerra: “Miguel y sus ángeles combatieron con el dragón, y el dragón y sus ángeles combatieron”, contra ellos. La batalla concluyó en una derrota completa para Satanás y sus ángeles: 

De modo que hacia abajo fue arrojado el gran dragón, la serpiente original, el que es llamado Diablo y Satanás, que está extraviando a toda la tierra habitada; fue arrojado abajo a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados abajo con él. Y oí una voz fuerte en el cielo decir: “¡Ahora han acontecido la salvación y el poder y el reino de nuestro Dios y la autoridad de su Cristo, porque ha sido arrojado hacia abajo el acusador de nuestros hermanos, que los acusa día y noche delante de nuestro Dios! —Revelación 12:9-10

La exclamación que sigue “fue arrojado abajo” Satanás y sus ángeles, y que “Ahora han acontecido la salvación y el poder y el reino de nuestro Dios y la autoridad de su Cristo”, claramente señala al tiempo de la muerte, resurrección y exaltación de Cristo, el cual en ese momento le fue dada toda la autoridad en el cielo y en la tierra.

La “guerra en el cielo” por lo que se indica en los versos subsecuentes, difícilmente es algo para tomarse como que significa una guerra literal. Cuando Satanás se había arrojado abajo a la tierra, él persiguió a la “mujer” celestial “y el se fue para hacer guerra contra los restantes de la descendencia de ella” quienes “tienen la obra de dar testimonio de Jesús.” (Revelación 12: 13-17). El verso 11 declara que los seguidores de Cristo que se volvieron mártires en esta guerra “ellos lo vencieron [a Satanás] debido a la sangre del Cordero y debido a la palabra del testimonio que dieron”.

Esto explica la naturaleza de “la guerra”: a través de su muerte como un cordero sacrificado, Cristo conquistó a Satanás y provocó su “caída del cielo”. Se muestran a los mártires cristianos compartiendo en esta victoria, permitiéndoles conquistar a Satanás “debido a la sangre del Cordero”. Satanás, el “acusador”, ya no tiene la capacidad de poder acusarlos a ellos “día y noche delante de nuestro Dios” porque, a través de la muerte de Cristo, sus pecados han sido perdonados. A todas las apariencias, entonces, la “guerra en el cielo” es una presentación figurativa de la victoria de Cristo sobre Satanás a través de su muerte como un cordero sacrificado. Obviamente, esta “guerra” no tiene nada que ver con el año 1914. 

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Carl Olof Jonsson. Extracto del libro Los Tiempos de los Gentiles Reconsiderados (capítulo 6). Referencias bíblicas: Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras (Watchtower Society - EE.UU.).



[1] Semejantemente, a cuando en el idioma español nosotros podemos hablar de algo como ser “exaltado hasta los cielos”.

[2] Las mismas metáforas también se encuentran en las fuentes que no son Bíblicas de los tiempos antiguos. Por ejemplo, Cicerón y Horacio (1er. del siglo a. E.C.) Los dos asemejaron una caída de una gran posición alta en la política una “caída del cielo”. Vea por Edward J. Young, The Book of Isaiah [“El libro de Isaías”] (Grand Rapids: Wm. B. Eerdmans Publ. Co. , 2da ed. 1972), pág. 440, nota 77.

[3] Compare a Daniel 8: 9-12, que usan el mismo lenguaje figurativo describiendo las acciones presuntuosas del “cuerno pequeño”, normalmente se entiende referirse al esfuerzo del rey Seléucida Antíoco Epífanes (175 - 164 a. E.C.) para erradicar el culto a Jehová del templo de los judíos.

[4] También note cómo la “ira” de los reyes de la tierra contra Jehová y contra su ungido en el Salmo 2:1-3, es directamente aplicada por el apóstol Pedro en Hechos 4: 25-28 a las acciones tomadas en contra de Jesús por las autoridades Judías y Romanas. El mismo pasaje también se alude a Revelación 11: 15-18, que primero se refiere al comienzo del reino universal de Cristo en medio de sus enemigos coléricos y entonces sobre la ira de Dios en estos enemigos.

[5] Como fue explicado por Cristo a la congregación en Tiatira, él ya estaba en ese tiempo en la posesión de esta “vara de hierro” y pudo, por consiguiente, prometer compartir su “autoridad sobre las naciones” con el “que venza y observe mis hechos hasta el fin”. — Revelación 2:26, 27.